Editorial Agricola
Cultivos

Aceite de oliva, una campaña que también mira al interior

Por Silvia Resa, periodista

Nunca antes se había exportado tanto aceite de oliva español. Contabilizando sólo el envasado, alcanza un volumen que supera las producciones anuales conjuntas de Italia y Grecia, principales competidores en el entorno de la UE. En producción, industria, comercialización y exportación de oliva, España es líder indiscutible, y el sector transmite un mensaje de tranquilidad: se ha roto el ciclo de sequía sufrido en anteriores campañas y la perspectiva es que, si el clima ayuda, las lluvias procurarán una producción de hasta dos millones de toneladas que tiene en el mercado interior un importante baluarte.


Con una producción de 1,6 millones de toneladas estimada para la actual campaña 2018-2019, España es el principal productor mundial de aceite de oliva, sector que se expresa en una superficie productiva superior a los dos millones de hectáreas, lo que representa más de la cuarta parte de la superficie olivarera total y más de 300 millones de olivos. Existen 265 variedades de aceituna destinada a la elaboración de aceite, siendo Andalucía la zona donde se concentran las mayores producciones, que representan el 80% del total; le sigue de lejos Castilla-La Mancha, con el 8%, Extremadura con el 5% y Cataluña con el 3%. España es además el primer exportador mundial, con un volumen que de media y durante el último lustro ha alcanzado las 850.000 toneladas.

Pero otra cosa es hablar del mercado interior, donde los más veteranos recuerdan una campaña gloriosa, la de 2003-2004, con un consumo de 625.000 toneladas que ya nunca más ha vuelto a repetirse; “desde entonces hemos perdido más del 20%, aunque nos estamos recuperando”, dice Álvaro Olavarría, gerente de Oleoestepa, una cooperativa de segundo grado que agrupa a 17 almazaras en las provincias de Sevilla y Córdoba; “pues alcanzamos las 478.000 toneladas en el mercado interno durante la pasada campaña, lo que supone un crecimiento del 7% con respecto a la de 2016-2017”.

“Hay que hacer algo para salir de la situación”, dice Primitivo Fernández, director de la Asociación de Industriales Envasadores y Refinadores de Aceites Comestibles (Anierac); “pues el español es un mercado maduro y estable en el que puede haber variación de cifras de consumo, pero con una fluctuación máxima del 10%; de hecho, y desde hace tres o cuatro campañas, estamos perdiendo salidas al mercado interior, especialmente en volumen”.

En España y durante 2017, año al que está referido el informe más reciente del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), el consumo total de aceite de oliva en el canal de alimentación fue de casi 342 millones de litros, con un valor de 1.373 millones de euros. El de oliva fue el más consumido, con 175 millones de litros y un gasto de 653 millones de euros. En oliva virgen se consumieron 167 millones de litros, lo que se tradujo en más de 720 millones de euros, mientras el oliva virgen extra (Aove), considerado el de mayor calidad, supuso un consumo de 114 millones de litros y un gasto de 511 millones de euros.

Con el 63,9% del volumen, los aceites de oliva son los más consumidos en España, diferenciándose entre los de oliva virgen, con el 9,8% del mercado interior, virgen extra, con el 21,4% y resto oliva, con el 32,7%; para este último se dio un decremento tanto en volumen como en valor en el ejercicio de 2017, que fue respectivamente del 20,5% y del 10,8%. Para los oliva virgen y Aove se dieron incrementos respectivos del 13,3% y 6,9% en cuanto a volumen y del 23,8% y 12,4% en valor.

“Desde el punto de vista del comprador, esto es, lo que sale por caja en las cadenas de alimentación, en España y durante 2018 el mercado total de aceite de oliva ha tenido un crecimiento del 2,4% y una caída en valor del 3,7% con respecto al año anterior”, dice Ricardo Alcón, director de desarrollo de nuevos negocios en la consultora Nielsen; “lo cual se explica según una suma de factores tales como el precio en origen vinculado a cómo ha ido la campaña, el mix de producto que se está comprando y el mix de marca ya que, por ejemplo, el oliva virgen extra ha crecido el 5% en valor y ha dirigido el aumento en términos de volumen, pues ha tenido un incremento del 12,4%”.

Es precisamente el precio en origen lo que condiciona el consumo de puertas para adentro, tal y como dice Alcón: “pese a las coyunturas, es un mercado en revalorización de la categoría, con trasvase hacia calidades mayores; en la facturación final pesa mucho el precio de origen y más de la mitad del volumen se debe al aceite de oliva puro, por lo que hay que seguir cuidándolo, dado que en esta categoría la demanda por precio continúa”. No obstante, a pesar de que el precio sea importante, “las grandes oportunidades de crecimiento vienen del Aove a partir de un uso diario” pues, según el citado portavoz de Nielsen, “ha crecido el 12,4% en volumen, lo que indica que el consumidor lo aprecia y está dispuesto a pagar más”.

Desde Anierac se sugiere la posibilidad de hacer campañas: “el primer cliente del aceite de oliva es el consumidor español, por encima de los mercados foráneos, donde los márgenes son emergentes, pero distintos”, dice Primitivo Fernández; “sin embargo hoy el primer mercado para el oliva es el interior por lo que, a través de la Interprofesional podemos colaborar almazaras, cooperativas e industriales para establecer el tipo de campaña idónea para el mercado interior”. Estas campañas han de tener un mensaje distinto, tal y como afirma el gerente de Anierac: “formando e informando, según el perfil del consumidor”; “hay que venderlos todos, también los aceites de oliva que requieren refinado, pues son de calidad extraordinaria”. Y añade: “al público joven es al que necesitamos más y es curioso ver cómo los consumidores jóvenes son capaces de frenarse ante un consumo habitual como el de las naranjas y, sin embargo, que paguen mucho más por una copa”.

Desde la consultora Nielsen aportan nuevas ideas: “se trataría de invertir de una manera distinta, dado que la producción es la que es y tiene una alta penetración en las cocinas españolas, por lo que habría que dirigirse hacia la revalorización”, dice Ricardo Alcón; “esa promoción debería ir a las empresas productoras y envasadoras, con acciones dirigidas a la búsqueda de nuevos momentos de consumo, más cotidianos, con botellas atractivas para el sector de restauración o una degustación con panes distintos”.

El citado experto considera otros valores añadidos del producto, que enlazan con los nuevos hábitos del consumidor español: “el aceite de oliva se asocia a la alimentación saludable, pero también al hedonismo y a la tendencia bioecológica, elementos mediante los que las compañías pueden transmitir el concepto de responsabilidad hacia el medio ambiente, elemento que valoran los consumidores, más cuanto más jóvenes son”.

Campaña grande y tardía

El aspecto más positivo de la última campaña 2017-2018 del aceite de oliva es que ha sido la que ha cerrado el ciclo de sequía, que en España ha durado cuatro años durante los cuales las producciones han sido escasas. Según datos del Comité Oleícola Internacional (COI), la producción mundial de aceite de oliva fue de 3,31 millones de toneladas, un 28% más, y el consumo alcanzó los 2,29 millones de toneladas, con un crecimiento del 9%. La producción de los países pertenecientes al COI fue de 3,13 millones de toneladas, de las que el 70% correspondió a los europeos, con un incremento del 25%.

Sin embargo, España con 1,25 millones de toneladas experimentó una caída del 2,7%. Ello provocó que durante el primer semestre de la misma los precios en origen fueran altos, si bien la situación cambiaría a partir de la primavera de 2018, tal y como explica Álvaro Olavarría, de Oleoestepa: “este mercado se adelanta a las perspectivas de futuro, por lo que dada la alta pluviometría desde la primavera de 2018 se descontaba en el precio la mayor oferta de aceite”.

A esta situación se suma la menor producción en los países del entorno mediterráneo “lo que se traduce en mayores exportaciones y aunque los precios en origen deberían mantenerse, las existencias a final de campaña serán mayores que en el año anterior, es decir, habrá mayores stocks y con buena climatología la cosecha será buena”. La tesis de Olavarría se apoya en los datos de aforo de campaña publicados por la Junta de Andalucía, que arroja una producción total de 1,55 millones de toneladas, de las que 1,34 millones saldrán de las almazaras andaluzas.

Algunas fuentes consultadas elevan hasta 1,6 millones de toneladas la producción española para la campaña actual e incluso, si el nivel pluviométrico no desmerece, llegaría hasta los dos millones de toneladas. Sea como fuere, el dato de la Junta de Andalucía supone un incremento en producción del 23,3%, mientras Italia, Grecia, Túnez y Turquía, principales competidores, caen en porcentajes del 37%, 30,6%, 57% y 30,4%, respectivamente. Esto hará posible incrementar las exportaciones de aceite de oliva desde España.

“Ha sido un año positivo en cuanto a exportaciones”, dice Rafael Pico, director general de la Asociación Española de la Industria y el Comercio Exportador del Aceite de Oliva (Asoliva), que agrupa a medio centenar de empresas que representan el 95% de las exportaciones de aceite envasado y entre el 50% y el 75% de las de aceite a granel, según sea la campaña; “ya que entre el 85% y el 90% del oliva comercializado al exterior se ha hecho con la marca España; nunca se había exportado tanto, 900.000 toneladas en total, de las que 500.000 toneladas han sido comercializadas por Asoliva; solo las 250.000 toneladas de aceite envasado y vendido fuera de nuestras fronteras equivalen a las producciones conjuntas de Italia y Grecia”.

Precisamente Italia es uno de los principales destinos de las exportaciones españolas de aceite de oliva a granel “el mercado italiano requiere de producciones españolas, pero no importa ni una botella de aceite envasado”, dice Álvaro Olavarría, de Oleoestepa, que reparte su producción de 30.000 toneladas (que en el presente ejercicio alcanzará las 50.000) al 50% entre los mercados interior y exportaciones; estas últimas tienen como principales destinos Italia, Francia, Estados Unidos, Japón, China y Taiwán. A este último mercado Oleoestepa vende Aove ecológico.

“El excedente de 900.000 toneladas del mercado interior se destina a la exportación”, dice Rafael Pico, de Asoliva; “procuramos que sea envasado; sin embargo, la demanda de aceite a granel hay que atenderla e Italia es nuestro principal comprador, con 400.000 toneladas”; “está de moda mandar graneles para envasarlos en destino, lo cual es en ocasiones preocupante, pues se realizan mezclas diferentes, con etiquetados distintos y en países con legislación diversa”. Para la actual campaña 2018-2019 Rafael Pico pronostica aún mejores resultados: “somos el primer exportador; nos sigue Italia, que con 300.000 toneladas es el segundo, si bien su producción alcanzará sólo las 160.000 toneladas, lo mismo pasa con Túnez, con 120.000 y Grecia, con 180.000 toneladas, por lo que hay que aprovechar para posicionar la marca España y será también una magnífica campaña de exportación”.

Investigación para ganar

La investigación y desarrollo es uno de los puntos estratégicos en cualquier sector productivo; en el caso del aceite de oliva tiene sus particularidades, tal y como dice Rafael Pico, de Asoliva: “tenemos un problema en este punto, pues dado que al aceite no se le puede añadir ningún producto porque pierde su denominación, la investigación está limitada; por ello hay que centrarse en aspectos relacionados con la salud, la gastronomía o dirigirla a la mejora de acciones en el campo, tales como la recolección mecanizada o, por ejemplo, análisis que complementen el panel test”.

En Oleoestepa el departamento de I+D+i data de hace una década; “hicimos los deberes en 2016, mediante la  revisión del plan estratégico de la cooperativa”, dice Olavarría; “se detectaron debilidades como la necesidad de una mayor capacidad industrial y la proyección del comercio internacional”. La inversión de 5,5 millones de euros en la mejora de la planta industrial, unido, al refuerzo en recursos humanos destinados al área internacional, se suma a proyectos tales como el de valorización de subproductos del olivar como el alperujo para destinarlo a compost orgánico; “hemos requerido más de dos años para conseguir el expediente de autorización para la planta de compost, calificado para agricultura ecológica”, dice el gerente de Oleoestepa, donde tres de las 17 cooperativas producen Aove ecológico, con una producción total de 350 toneladas.

De campañas, pero de promoción, entienden de sobra en la Interprofesional del Aceite de Oliva, organización en la que se hallan representados olivareros, cooperativas, industriales, envasadores y exportadores; “la Interprofesional no es el sector”, dice Teresa Pérez, su directora; “sino su instrumento, por lo que son nuestros socios quienes lo representan”. Entre los programas de promoción del aceite de oliva que presentaron ante la Unión Europea, ésta aprobó tres con una estrategia común, centrada en el factor sabor, carácter saludable y origen de España; “el mensaje es el de únete al saludable estilo de vida europeo, con el paraguas de la producción europea”, dice la gerente de la Interprofesional; “la estrategia se centra en viajeros de nivel socioeconómico medio alto, que se desplazan tanto por ocio como por negocio; se hace en los puntos de mayor tránsito de viajeros, tales como aeropuertos, puertos marítimos y estaciones, mediante publicidad exterior, acciones al consumidor en zonas VIP y degustaciones de aceites diversos”.

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