Editorial Agrícola
Economía

El oro español

12/02/2021

Por Esther Herranz, experta en la UE y en agroalimentación

En estos primeros días de febrero, el MAPA ha aprobado en el Consejo de Ministros dos documentos de gran importancia para el sector del olivar y del aceite de oliva, el verdadero oro español del siglo XXI, que se produce en prácticamente todas nuestras comunidades autónomas. El primero es un real decreto que modifica la normativa básica reguladora para aumentar los requisitos mínimos que deben cumplir los paneles de cata del aceite de oliva virgen (AOV) para incrementar la garantía de su calidad a los operadores.


Tras trece años de aplicación de la normativa actual, parece razonable adecuar la actualización de la normativa de los paneles armonizando y mejorando la formación de los integrantes de estos paneles de expertos en la cata oficial de las cualidades organolépticas de nuestro “oro verde”.

El propio sector venía ya solicitándolo hace tiempo, y este real decreto da cumplida cuenta a esa reclamación. Por ello, bienvenido sea y esperemos que, con su aplicación práctica, se perfeccionen y unifiquen los criterios de los catadores oficiales, ya que su formación y cualificación son herramientas clave para la apuesta por la excelencia en la calidad, único modo para que nuestro excelente aceite de oliva siga sobresaliendo en el cada vez más competitivo mercado mundial.

El otro real decreto aprobado tiene por objeto autorizar la autorregulación del sector del olivar.

Aquí la situación es más compleja y ha sido el resultado de una batalla de muchos años ante las instituciones por el carácter liberalizador que imprime la Unión Europea a toda su legislación. Desde aquí mi reconocimiento al trabajo desarrollado por los eurodiputados de todo signo político que han trabajado para defender la libertad del sector del aceite de oliva para autorregularse y poder así adaptarse a las necesidades y cada vez más exigentes demandas del mercado.

Recordemos la dureza de los tiempos pasados con los problemas que había con este asunto ante la Unión Europea con multas, demandas, juicios, etc., pero con el tiempo se pusieron en valor las justas propuestas de los sectores productor y comercializador españoles.

El aceite de oliva está en un momento crucial.

Es innegable que en el mundo nuestros productos de bandera son el aceite de oliva, el vino y los cítricos.

Eso es innegable y son un medio muy importante tanto para cuidar el medio ambiente como para fijar población al terreno, ayudando así a evitar (o al menos atenuar) el despoblamiento del territorio, motivo de honda preocupación. Sin embargo, cada uno de los tres productos citados tiene su propia idiosincrasia.

Pero hoy hablamos de aceite de oliva y hemos de reconocer que “el oro verde” español tiene ante sí un reto de gran calado: asegurar el crecimiento sostenido de su consumo, mantener y abrir nuevos mercados y la apuesta clara por la excelencia en cada una de las ofertas al consumidor.

En un mercado mundial cada vez más competitivo y con un consumidor cada vez más conocedor y más exigente, la puerta del éxito se abre con esas premisas o se cierra... quizás para siempre.

Nuestro sector del aceite de oliva ya no puede pretender seguir viviendo de la imagen de antaño, ante las producciones emergentes de Estados Unidos o norteafricanas.

Tampoco puede ni debe cerrarse ningún mercado, por lo que en España han de convivir todos los métodos productivos, tanto el tradicional como los más nuevos, puesto que cada uno de ellos está orientado a un mercado diferente, pero hay que hacerlo con inteligencia, cintura y mucha reflexión. No se trata de defender el modelo propio de cada tipo de olivar, sino de buscar una salida adecuada a todos y cada uno de ellos: el tradicional, el intensivo, el superintensivo o el extensivo artesanal.

En el mercado global hay sitio para todos ellos si las cosas se hacen con una buena planificación, una buena promoción y primando la excelencia en cada categoría.

La autorregulación es una herramienta necesaria, pero no es la panacea y tampoco es una herramienta de un solo uso, ha de adaptarse a cada tipo productivo. Todo el sector debe hacer una profunda y serena reflexión sobre todas las posibilidades que existen y del grado de utilización de las mismas a fin de conseguir un incremento sostenido y perdurable en el tiempo.

Y cuando digo TODAS, me estoy refiriendo no solo a la PAC sino también a otros instrumentos que pueden ayudar de manera eficiente al objetivo de posicionar en lugar preferente del mercado a nuestros aceites de oliva, como pueden ser la ‘Marca España’, la promoción de productos agroalimentarios por parte de la Unión Europea (tanto en el interior de la UE como en países terceros), investigación sobre el olivar (primaria y aplicada ), producción y comercialización del aceite, etiquetado fuera de la UE, comercialización, negociaciones y revisiones de acuerdos comerciales, innovación y utilización de las nuevas tecnologías buscando el apoyo de “gurús” gastronómicos, influencers, youtubers, etc.

De la correcta puesta en práctica y utilización de las posibilidades abiertas por los dos nuevos decretos dependerá el despegue del sector y el reconocimiento del importante papel que juega en la economía de España y en la salud de los consumidores.

Informaciones relacionadas

<< volver

Zona Privada

Acceso al área privada de la web

Identificación usuario
Editorial Agrícola Conocer la agricultura y la ganadería Libros Agrigultura Ganadería Más que máquinas WEB TV