Editorial Agrícola
Economía

Almendra y avellana españolas: radiografía de una conquista

15/07/2021

Por Manel González, periodista

Un sector en continuo crecimiento desde hace una década, que busca nuevos mercados y que sigue redoblando esfuerzos para lograr ser más sostenible cada día. Un producto saludable y cada vez más demandado. Un trabajo de innovación constante para conseguir que las producciones sean todavía más seguras.


Hechos, todos ellos, atribuibles al sector español de la almendra y la avellana y constatados en la jornada online ‘Cosechas, sostenibilidad y salud: apuestas del sector de la almendra y avellana’ celebrada por la Agrupación de Exportadores de Almendra y Avellana de España (SAB-Almendrave) el pasado 10 de junio. Se trató de la sexta edición de sus reconocidos ‘Encuentros’ y en ella se dio cita un importante elenco de  expertos que analizó desde diferentes ópticas las particularidades del sector.

Crecimiento en superficie, China y promoción de la almendra ibérica

Unas particularidades entre las que destaca el crecimiento del 33,98% del cultivo de almendro en nuestro país en los últimos diez años, desde las 536.312 hectáreas de 2011 hasta las 718.540 hectáreas de 2020, gracias a la “bonanza de precios”, tal y como señala el presidente de SAB-Almendrave, Pere Ferré. “Lo más importante es que una gran parte de las nuevas plantaciones están en regadío, pasando de 46.000 ha a las 118.000 ha”.

En avellana, no obstante, se sigue dando una “reducción importante” de superficie cultivada, que llegó a situarse en las 33.000 ha para permanecer en la actualidad en 13.000 ha, concentradas en las zonas más productivas del país. “Parece poco, pero es el doble de la producción de Francia”, apostilla. La mayor parte de la avellana española también se da en regadío.

Sin embargo, son dos los “grandes retos” que enfrenta estos días el sector. Por un lado, la posible entrada de la almendra española en el mercado chino. SAB-Almendrave trabaja en ello conjuntamente con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) y la Asociación Española de OPFH de Frutos Secos y Algarrobas (Aeofruse). “Es una incongruencia que ahora mismo se pueda enviar almendra americana a China pero no almendra de origen español”, señala Ferré.

La otra línea de trabajo importante, en colaboración con los vecinos portugueses, es la promoción de la “almendra ibérica” en la Unión Europea, tomando como ejemplo el caso del jamón ibérico. “Esperamos tener pronto el visto bueno de la Comisión Europea sobre la financiación de una campaña para dar valor a la almendra producida en la península ibérica de cara al consumidor europeo”, anuncia el presidente de SAB-Almendrave.

Perspectivas de cosecha 2021

De las 718.540 ha de almendra en España, “se pueden considerar productivas 607.000 ha”, puntualiza el presidente de Aeofruse, Antonio Pont. El 85% de toda la extensión se da en secano, y la producción en ecológico representa ya el 25% del total, añade. Pont avanzó que la primera estimación para la campaña de 2021, consensuada con Descalmendra, es de 109.364 toneladas de almendra en grano, “lo que supone aproximadamente un 6% menos de lo que declaramos el año pasado”, añade. Este descenso se debe principalmente a “las heladas de mayo” y a “las enfermedades de hongos en los árboles durante la anterior cosecha”.

Por su parte, el coordinador general de la Asociación Nacional de Descascaradores de Almendra (Descalmendra), José Luis Balanzá, ha señalado que, además de un salto cuantitativo en cuanto al aumento de la superficie de almendra en los últimos años, también se ha producido un salto cualitativo: “En los últimos cinco años, los cultivos de secano se han incrementado un 21%, pero el regadío ha aumentado un 122%. Teniendo en cuenta que una hectárea de regadío produce entre 7 y 10 veces más que una de secano, el salto que da la producción española es muy importante”.

“Si hacemos una proyección con lo que hay plantado en España, el potencial productivo se situaría en 180.000 t en 2024”, señala Balanzá. Para este 2021, ese potencial productivo esperado era de 143.000 t, pero las mencionadas heladas y enfermedades fúngicas hicieron descender un 23,5% las estimaciones. Sobre el equilibrio oferta-demanda a nivel mundial, el Sales & Purchasing Manager de Borges Agricultural & Industrial Nuts SA, Ricard Cisteré, apunta que “los precios actuales de la almendra son de los más bajos que hemos tenido en los últimos diez o doce años, indicador de que la oferta está creciendo a niveles más altos que la demanda”. Otra cuestión a tener en cuenta, señala, son los sobrantes de campaña, cuya cifra en España se estima entre las 20.000 y las 25.000 t.

“En 2012-2018 teníamos un mercado que era más bien de demanda y ahora llevamos un par de años con un mercado de oferta, a pesar de que hay zonas como la India o la misma Europa donde la demanda todavía es importante”, concluye.

Un cultivo sostenible; un producto sano

Si este sector cuenta con dos fortalezas a explotar son su compromiso medioambiental y el carácter saludable de las almendras y las avellanas.

Sin embargo, para alcanzar la sostenibilidad medioambiental, primero hay que tener rentabilidad. Esto defiende el director comercial de la cooperativa de Reus Unió Nuts, Josep Moragas, para quien “la sostenibilidad debe ser económica en primer lugar, y también social. Indudablemente, la conservación de la biodiversidad es importante, pero si no hay agricultor, no hay actividad agrícola. Por lo tanto, las explotaciones deben tener viabilidad”.

Moragas recuerda que el cultivo ecológico de almendra se hace fuerte dentro de la modalidad de secano. “Pienso que es una vía correcta”, sostiene, “pero al agricultor tradicional, que cultiva sobre todo en secano, hay que ayudarle porque los costes son muy diferentes a los del regadío, donde mayoritariamente no han entrado agricultores sino empresas a explotar”.

Para el representante de Unió Nuts, la sostenibilidad social se empieza a construir poniendo coto a la problemática del fraude –“no podemos aceptar que siga circulando dinero negro en nuestro sector. Es un delito fiscal pero también un delito para la actividad económica del resto de personas que trabajamos bien” – y reduciendo la brecha salarial entre hombres y mujeres.

Preguntado sobre la sostenibilidad medioambiental, el responsable de compras de almendras en España de la empresa IFS Importaco Ingredients, Gaspar Alapont, defiende que “la prioridad es que todos los agentes que formamos parte de la cadena de valor debemos estar alineados con las políticas medioambientales, empezando desde el campo, siguiendo por la industria y terminando en el consumidor final. Todos debemos trabajar bajo este objetivo común porque los clientes están concienciados medioambientalmente”.

Alapont hace referencia a las condiciones favorables de la península ibérica en cuanto a mayor biodiversidad, que requiere de menos recursos naturales que otras zonas competidoras del sector como California o Australia; “la menor huella de carbono” de nuestros cultivos de almendras y avellanas, al estar enmarcados en el modelo de producción europeo, cada vez más concienciado; la optimización del uso del agua; y “la frescura con la que nuestro producto llega a casa del cliente”. Todo ello, indica, “hay que ponerlo en valor”.

Para el sector es importante que la sociedad conozca que está alineado con la filosofía de la estrategia ‘De la granja a la mesa’, parte clave del Pacto Verde Europeo. Para alcanzar el objetivo de un sistema alimentario más saludable y sostenible, la Comisión Europea propone una serie de cambios al agricultor. Entre ellos, reducir un 50% el uso y el riesgo de los plaguicidas químicos y al menos un 20% el uso de fertilizantes para 2030.

En este sentido, el director técnico de Mañán Soc. Coop., Arturo Belmonte, destaca que “el sector está haciendo muchas cosas, incluso más de las que puede”, refiriéndose al gran esfuerzo que le supone adaptarse a las nuevas normativas medioambientales. “Desde hace años se ha reducido drásticamente el número de materias activas disponibles para la lucha contra plagas. Disponemos de pocas armas para combatir los problemas fitosanitarios”.

Actualmente, existen alrededor de 40 materias activas autorizadas en nuestro país para su aplicación en cultivos de frutos secos (181 productos comerciales para almendra y 108 para avellana). “Pienso que el sector sí que está haciendo los deberes”, añade, “pero hace falta un apoyo bastante fuerte en investigación por parte de las casas comerciales y la administración”.

Por cierto, existe otro ámbito en el que el sector de la almendra y la avellana se ha adelantado a las nuevas estrategias europeas: el cultivo ecológico. Ya supera esa deseada meta del 25% de la producción total que propugna Bruselas. Actualmente, en España hay más de 170.000 hectáreas de frutos secos de producción ecológica, y se da un incremento anual del 9% en esta modalidad.

Desde el punto de vista de la salud, tanto la almendra como la avellana cuentan con unas propiedades nutricionales que facilitan su presencia en cualquier dieta saludable que se precie. Así lo pone de manifiesto el director general de la Fundación Española de la Nutrición (FEN), José Manuel Ávila, para quien los frutos secos “tienen un papel importantísimo, forman parte la dieta mediterránea y nos aportan unas propiedades nutricionales bastante saludables siempre y cuando equilibremos el balance energético”.

Ávila enumera dichos valores: “La almendra presenta un alto contenido en grasas, sobre todo monoinsaturadas, esfuente de proteínas vegetales y, en menor medida, aporta hidratos de carbono”, y “en cuanto a la avellana, el 78% de su grasa es monoinsaturada. Es como si fueran pequeñas cápsulas de aceite de oliva”. El director general de la FEN destaca también que frutos secos son importantes fuentes de vitamina E.

Detección y erradicación de la almendra amarga

Unas de las preocupaciones históricas del sector era dar solución a la problemática de la presencia de almendra amarga en lotes de almendra dulce, que supone una “importante limitación comercial a nivel mundial” y se configura como un posible stopper para el consumidor. Afecta a un 1% del total de la producción española.

Para ello, Almendrave impulsó en 2018 un grupo operativo denominado ‘Detección y erradicación de almendra amarga’, que ha trabajado de forma activa a tres niveles distintos del proceso productivo y de procesado de la almendra: en mapeos de campo, detectando árboles con almendras amargas mediante geolocalización; en la recepción en descascaradora; y en el procesado en línea.

Xavier Miarnau, especialista en horticultura del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias catalán (IRTA) y coordinador técnico del grupo operativo, aprovechó la jornada celebrada por la Asociación para dar algunas pinceladas sobre los trabajos realizados.

Explicó que estos se basaron en la ya conocida tecnología de la espectroscopia de infrarrojo cercano o NIRS, y que el 25% de la superficie monitorizada en el proyecto resultó ser de riesgo de albergar árboles amargos. “Es necesario que las administraciones implementen medidas de arranque de los árboles amargos, ya sea mediante incentivos económicos o incluso a través de medidas legales”, concluye el investigador.

“Este grupo operativo es un ejemplo de cómo un sector puede innovar, integrando soluciones tecnológicas a lo largo de toda la cadena”, señala, por su parte, la directora general de Desarrollo Rural, Innovación y Política Forestal del MAPA, Isabel Bombal.

Para Bombal, es importante “buscar soluciones conjuntas desde la producción hasta el consumidor pasando por la transformación e incorporando las nuevas tecnologías para hacer uso de lo mejor que tenemos en cuanto a agricultura inteligente y a industria 4.0 en el sector almendrero”. Asimismo, señala que el trabajo de este grupo operativo es “fundamental para mantener el prestigio y la competitividad del sector
tanto dentro como fuera de nuestras fronteras”.

En la misma línea sobre la necesidad de acabar con esta “espada de Damocles” de la almendra amarga se posiciona la jefa del Área de Frutas y Hortalizas de la Subdirección General de Frutas y Hortalizas y Vitivinicultura del MAPA, María Angélica Mateo, que también destaca el carácter estratégico y “líder” del sector. Mateo recuerda que España es el principal productor y exportador de frutos secos de Europa y el segundo exportador mundial después de Estados Unidos, con unas exportaciones que alcanzan un valor de 700 millones de euros. “El sector ha hecho un auténtico esfuerzo apostando por modelos tradicionales pero también por modelos intensivos en los que los regadíos adquieren cada vez más relevancia”, apunta.

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