Editorial Agricola
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'La experiencia y calidad investigadora del profesorado de la ETSIAM constituye un pilar fundamental en los logros alcanzados por este centro'

05/04/2019

Por Marta Fernández, periodista agroalimentaria

Rosa Gallardo es la directora de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y de Montes de la Universidad de Córdoba (ETSIAM), que este año ha celebrado su 50 aniversario. Con motivo de tan señalada fecha hemos conversado con ella sobre los orígenes de la Escuela, su presente y su futuro.


AGRICULTURA. El año 2018 ha tenido un especial significado para la ETSIAM al cumplirse su cincuenta aniversario. ¿Puede contarnos cómo se fundó la escuela y a qué necesidades trataba de dar respuesta?

ROSA GALLARDO. La Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y de Montes de la Universidad de Córdoba (ETSIAM), fue creada por Decreto de 12 de diciembre de 1963, pero no inició su actividad hasta 1968, impartiendo los estudios de Ingeniero Agrónomo en sus diferentes especialidades. La elección de Córdoba se debió sin duda al empeño de su primer director, el ingeniero agrónomo José Ruiz Santaella (1904-1997), ya que su trayectoria como agregado agrícola en la embajada española en Alemania en los años cuarenta, y su prestigio profesional, le avalaban a la hora de hacer su propuesta ante el correspondiente ministerio. Entonces sólo existía la Escuela de Agrónomos de Madrid y una recién creada Escuela de Agrónomos en Valencia, que había iniciado su actividad en el curso 1960-1961. Crear otra escuela en la periferia era un proyecto osado, pero no carente de fundamento. El proyecto de crear una escuela de ingenieros agrónomos en una ciudad de tamaño medio como Córdoba, necesitaba del apoyo político y de los recursos económicos que lo financiara. Debe destacarse un hecho que ha marcado la trayectoria de este centro universitario: la contribución que hicieron para financiar parcialmente el proyecto los propios agricultores a través de una derrama especial en su cuota a las entonces Hermandades de Labradores y Ganaderos. El gobierno decidió ubicar la Escuela en Córdoba, justo donde existía ya un incipiente centro de investigación agraria en los terrenos de la finca “Alameda del Obispo”.

Para el primer claustro de profesores, su director recurrió entonces a ingenieros agrónomos ya experimentados (funcionarios de la Delegación Provincial de Agricultura de Córdoba) y a jóvenes recién titulados de la ETSIA de Madrid y de la de Valencia. Absoluta admiración por los que comenzaron este camino, personas con una enorme capacidad, pero sobre todo con ilusión y cariño a la ETSIAM. Ellos son los que nos han impulsado a todos, y los frutos han sido abundantes: una investigación determinante para el desarrollo de un sector que no hubiera sido igual sin las aportaciones de esta Escuela y sus casi 6.000 egresados (ingenieros agrónomos, ingenieros de montes y enólogos) que impregnan el tejido agrario, agroalimentario y forestal andaluz, nacional pero también con una fuerte presencia en el ámbito internacional.

En mayo de 1989 se autorizó la impartición de los estudios de Ingeniero de Montes, pasando a denominarse Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos y de Montes (ETSIAM). En el curso 1999-2000 comenzó a impartirse la Licenciatura de Enología. En la actualidad, nuestros títulos se han adaptado a las exigencias del Espacio Europeo de Educación Superior, pero seguimos ofreciendo formación en los tres ámbitos citados. La coexistencia de estos estudios en el mismo centro es una de nuestras fortalezas, ya que nos permite ofrecer una formación integral en la Ingeniería de Biosistemas.

AGR. Muchos de los estudiantes que han pasado por sus aulas en estoscincuenta años de historia, son en la actualidad reputados profesionales. ¿Cuáles son los rasgos que definen a la Escuela y a sus profesores y qué ha contribuido a conseguir este posicionamiento?

R. G. Efectivamente, sus egresados están presentes en muchos casos en puestos de responsabilidad en la Administración europea, nacional y regional, en organismos internacionales, en grandes empresas del sector o en pequeñas y medianas empresas impulsando la construcción de un tejido empresarial clave para la economía y el desarrollo del territorio andaluz. Los rasgos que definen a la Escuela se han mantenido intactos a lo largo de sus 50 años de vida: investigación de primer nivel, apuesta por la innovación y la vanguardia tecnológica, alianzas estratégicas con el sector, colaboración institucional y dimensión internacional. Esto es lo que nos ha permitido posicionarnos como una referencia en formación e investigación agraria, agroalimentaria y forestal a nivel nacional, pero también internacional.

Este potencial investigador ha sido reconocido situando a la Universidad de Córdoba como la primera universidad española en investigación en el campo de las Ciencias Agrarias. Igualmente, en el último Ranking de Shangai, la Universidad de Córdoba se sitúa entre las 100 primeras a nivel mundial en el Campo de las Ciencias Agrarias. Por otro lado, en la Memoria de Producción Científica 2007-2016 de la Universidad de Córdoba, los resultados son excelentes para la ETSIAM, ya que la UCO ocupa el primer puesto a nivel nacional en cuando a producción científica en las áreas “Agronomía” y “Ciencias del Suelo”.

Solo con dimensión internacional es posible conseguir los excelentes resultados en investigación y transferencia, que son los que determinan la excelencia en la formación y la calidad del profesional que forma este centro universitario. La ETSIAM es partícipe de numerosos proyectos y consorcios europeos e internacionales para el desarrollo de aplicaciones de gran interés en la agricultura, la alimentación o el ámbito forestal y del desarrollo territorial, en las han trabajado conjuntamente con investigadores de las instituciones de más prestigio.

Con respecto a la movilidad del alumnado, mantenemos acuerdos con universidades de primer nivel como Wageningen University (Holanda), la primera a nivel europeo y segunda mundial en agricultura, University of Göttingen (Alemania), Montpellier SupAgro (Francia), Bolonia University (Italia), Harper Adams University o Cranfield University (ambas en Reino Unido). Fuera del ámbito europeo conviene resaltar la estrecha relación de cooperación y colaboración que mantiene la ETSIAM con las mejores universidades de América Latina, destacando la coordinación de la Red PIMA, financiada por la Organización de Estados Iberoamericanos. Uno de los objetivos de nuestro centro es impulsar las relaciones de movilidad con EE. UU., ya que son destinos muy demandados por nuestros estudiantes. En la actualidad, existen convenios con Murray University y Florida University y se acaba de relanzar el convenio con la Pennsylvania State University. Por otro lado, estamos trabajando en estrechar lazos de colaboración con la Universidad de California, la primera universidad mundial en agricultura, para los Campus de Davies y Riverside.

AGR. Recientemente han presentado un libro para conmemorar su aniversario, y en la clausura de su jornada, el ministro Luis Planas resaltó la importancia de la Escuela y su contribución investigadora en el campo de las ciencias agrarias. De entre todas las aportaciones de la ETSIAM en este campo, ¿con cuáles se quedaría y por qué?

R.G. Sin duda entre los logros más importantes de este centro destacan los correspondientes al ámbito de la investigación: sin la aportación de los investigadores de la ETSIAM de Córdoba no puede entenderse el desarrollo del sector del olivar, ni la modernización del regadío en Andalucía, ni la agricultura de precisión, ni la innovación en maquinaria y mecanización agraria, en biotecnología, ni los grandes avances de la industria agroalimentaria...

La experiencia y calidad investigadora del profesorado de la ETSIAM se ha forjado a lo largo de sus 50 años de historia y constituye un pilar fundamental en los logros alcanzados por este centro. En la actualidad, los 32 grupos de investigación dirigidos por investigadores de la ETSIAM lideran la investigación y la transferencia en la Universidad de Córdoba. Según datos de los últimos tres años, los proyectos de investigación desarrollados por estos grupos supusieron casi el 40% del total de fondos internacionales captados por la UCO.

Los investigadores de este centro destacan en prácticamente todas las áreas que componen la cadena de valor agroalimentaria y forestal, desde la finca hasta la mesa, con la mirada puesta en la optimización y sostenibilidad de los recursos naturales. Así, áreas como calidad y seguridad alimentaria; erosión, conservación y fertilidad de suelos; recursos hídricos; mecanización y agricultura de precisión; biodiversidad; medio ambiente y conservación de sistemas agrícolas y forestales; mejora, producción y protección vegetal; desarrollo territorial y bioeconomía; o viticultura y enología constituyen campos preferentes en el desarrollo de nuevas soluciones a los retos actuales de la sociedad.

Por otro lado, el éxito de nuestros grupos de investigación en las convocatorias de Grupos Operativos refleja la tradición del trabajo con el sector y para el sector, así como la tradicional dirección de nuestra investigación hacia la resolución de los problemas reales. Ejemplo de esta trayectoria es la firma a finales de 2017 del convenio con el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad denominado Innolivar, cofinanciado con fondos Feder y las interprofesionales del aceite de oliva y la aceituna, dotado con más de 13 millones de euros. Es probablemente una de las mayores inyecciones económicas para la transferencia tecnológica que recibe una universidad española.

AGR. Dentro del ámbito de la investigación y la innovación, la digitalización y las nuevas tecnologías están adquiriendo cada vez mayor presencia en la actividad agraria. ¿Qué herramientas ofrece la Escuela a los profesionales del futuro para abordar este reto?

R.G. Efectivamente, la digitalización ya no es una opción para el sector agroalimentario, es una realidad, y es por tanto una necesidad para todos conocer qué oportunidades ofrece, cómo utilizarla para poder tomar las mejores decisiones y qué profesionales pueden apoyar en esta tarea. Necesitamos la implicación de todos para lograr impulsar y, sobre todo, acompañar a los agricultores y a la industria agroalimentaria en este proceso de transformación. En el caso de la ETSIAM nos corresponde formar a los profesionales que van a liderar la digitalización agraria, mejorar las capacidades y así reducir la brecha de adopción de las tecnologías. Para ellos hemos inaugurado este año el primer Master en transformación digital del sector agroalimentario en España, de la mano de las principales empresas que están impulsando y protagonizando esta transformación y con el apoyo de la Administración. Más allá de un conocimiento general sobre sensores y herramientas tecnológicas, el sector demanda ingenieros “científicos de datos especializados en su rama” que aporten su conocimiento específico para posibilitar el desarrollo, análisis, mejora, comercialización y manejo de herramientas y soluciones digitales.

También la ETSIAM debe seguir apostando por la investigación en este ámbito, con proyectos que giren en torno a la gestión del agua a través de inteligencia artificial y big data, la agricultura de precisión, la utilización de la fotogrametría y la teledetección muy cercana, posibilitada por los nuevos sensores a bordo de RPAS, para la toma de decisiones agronómicas y el desarrollo de aplicaciones no posibles hasta ahora, los proyectos de computación en la nube y modelización con las nuevas constelaciones europeas (Sentinel) para monitorización de cultivos y mejor gestión de los mismos o los HAPS (High Altitud Pseudo Satellites), que nos darán información submétrica y que abrirá una nueva serie de aplicaciones interesantísimas en el sector.

Otro ámbito en el que nuestro grupos de investigación se sitúan en primera línea en el contexto internacional es en la aplicación de la Espectroscopía de Infrarrojo Cercano (NIRS) como herramienta para la innovación tecnológica de los sistemas de control de calidad de alimentos y productos animales, la seguridad y trazabilidad en la cadena alimentaria usando NIRS, o la utilización de Sensores MEMS y NIRS-imagen para el análisis no destructivo e in situ de productos animales y vegetales.

AGR. Además de este, ¿a qué otros retos deben hacer frente tanto los actuales como los futuros ingenieros agrónomos y qué abanico de posibilidades les ofrece el mercado laboral?

R.G. Hoy en día los ingenieros agrónomos deben dar respuesta a los principales retos globales que tiene la sociedad: alimentación, agua, despoblamiento y cambio climático. Se necesitan para ello a los mejores profesionales.

Los retos son diversos, las oportunidades de empleo también, por lo que las posibilidades que ofrece el mercado laboral son enormes. Es imprescindible acercar las competencias de los profesionales que formamos a las necesidades reales del sector, esa es nuestra estrategia. Las tasas de empleabilidad en los egresados ingenieros agrónomos de nuestro centro están cercanas al 100%.

Hemos apostado también por mejorar la empleabilidad internacional, a través de la acreditación internacional de la formación que ofrecemos. En febrero de 2019 hemos logrado el Sello Eurace®, un sello internacionalmente reconocido, que facilita tanto la movilidad académica como la profesional, ya que permite identificar programas de ingeniería de alta calidad en Europa y más allá de sus fronteras, incorporando la perspectiva de los principales agentes implicados.

AGR. Centrándonos en el terreno profesional, ¿qué conexión existe entre la ETSIAM y el COIAA y qué proyectos tienen o prevén poner en marcha?

R.G. La conexión es estrechísima, y es imprescindible que sea así. Es la única forma de avanzar, en alianza, con confianza mutua y cada uno aportando en el ámbito que le corresponde. El futuro de nuestra profesión depende de ello, de la capacidad que tengamos de trabajar juntos. En este momento estamos trabajando para respaldar y poder implantar los cambios necesarios que nos permitan ofrecer un programa integrado de formación para el Ingeniero Agrónomo o el Ingeniero de montes, es decir, se trata de unificar la actual formación de Grado más Master en un único programa formativo.

AGR. Para concluir, ¿cómo ve los próximos cincuenta años de la Escuela?

R.G. Como no podía ser de otra forma, los veo con optimismo. Seguiremos trabajando comprometidos con los retos de la sociedad y del sector. Ojalá sean años de construcción y  consolidación de alianzas entre todos los que tienen algo que escribir en esta historia, la Administración nacional, autonómica y local, el tejido empresarial agrario, agroalimentario y forestal, los colegios profesionales y el ecosistema de instituciones que trabajan para el sector agroforestal y la agroalimentación. Nosotros seguiremos fieles a nuestra esencia: seremos proactivos, impulsores de cambios, estaremos disponibles para colaborar con la Administración, pero sobre todo dispuestos a trabajar por un sector que debe ser protagonista en la solución de los grandes problemas que tiene la sociedad hoy en día.

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