Editorial Agricola
Economía

¿Por qué llamamos economía circular a lo que muchas veces es sentido común?

09/01/2018

Artículo editorial escrito por Jesús López Colmenarejo, director de la Revista Agricultura

"Economía circular”. Son dos palabras de moda en el sector agroalimentario aunque no todo el mundo tiene claro qué significan en realidad. Este concepto se creó hace más de treinta años, y originariamente se refería a un sistema socioeconómico cerrado en el que interaccionaban economía y medio ambiente.

El objetivo de la Economía Circular es optimizar el uso de una materia prima, un producto o un subproducto, intentando que sea útil el máximo tiempo posible, y cuando pase a ser residuo, éste sea lo más reducido posible. En esta nueva filosofía son esenciales los materiales biodegradables, que pueden reintegrarse en el ciclo natural, y en caso de que no fuera posible su uso, se deberían reutilizar los materiales no biodegradables al máximo.

Hoy en día la Economía Circular es la respuesta al fin de la era de los materiales y de su consumo desenfrenado. Esquilmar nuestros recursos nos están llevando, según indican la mayor parte de los estudios científicos, al agotamiento de nuestro planeta y la destrucción de nuestro medio ambiente. Ahora bien, pensando un poco sobre ello...

¿Por qué le llamamos economía circular a lo que muchas veces es sentido común?

Antes mencionaba que la Economía Circular empezó en los 80´s, pero en España estábamos en esa época deseosos de consumir, de despilfarrar recursos como nuevos ricos que éramos. Sólo ahora, treinta años después y con efecto de la crisis, vamos tomando conciencia de nuestras carencias y nos damos cuenta del cambio de ciclo.

Las tres R de la sostenibilidad (Reutilización, Reducción y Reciclaje) ya las aplicaban de forma natural nuestras madres y abuelas cuando no había de dónde sacar, cuando había que hacer de la necesidad virtud en el día a día.

Hoy es tendencia el “Hazlo tú mismo” cuando hace unos años quien se montaba sus muebles era alguien que lo hacía porque no tenía para pagar a alguien que trabajara en su lugar. Eso sí, los muebles de antes duraban generaciones. 

En el sector agroalimentario la utilización de subproductos agrícolas en alimentación animal no es nueva, ahí está el uso del bagazo de cervecería o los DDGs del maíz. No olvidemos que de un mal uso de esa economía circular nos llegó el “mal de las vacas locas”.

¿Y qué decir de la energía?

El uso de subproductos del medio rural como fuente de energía ha sido la forma básica de calentar las casas de los pueblos desde hace milenios. En este orden de cosas me viene a la cabeza una columna de opinión de un periódico que circula en internet que se llama “Nos echaron por paletos” y que recomiendo buscar en la red.

En ella un viejo maderero expresa con amargura como lo que ahora se postula como solución ante los incendios (limpiar la maleza y pastoreo) es lo que se hizo desde siempre en los montes. Pero llegaron las subastas madereras, las plantaciones no autóctonas, los vallados, las podas...y los habitantes de los pueblos tuvieron que abandonar su modo de vida. Y resulta que los que antes eran paletos hoy son la solución del medio rural. Curiosos los ciclos de la vida...

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