Editorial Agrícola
Economía

Brexit: entre la incertidumbre y la preocupación

19/02/2020

Marta Fernández, periodista agroalimentaria

El pasado 1 de febrero Reino Unido hacía efectiva su salida de la Unión Europea, abandonando así de forma voluntaria su condición como Estado miembro tras haber completado ambas  partes el proceso de ratificación del Acuerdo de Retirada. Desde entonces, incertidumbre y preocupación son los términos más repetidos por las organizaciones profesionales agrarias al referirse al Brexit ya que, de momento, se mantiene en el aire el futuro de la relación comercial entre las partes.


Un acuerdo que deberá fijarse de aquí al 31 diciembre de 2020, fecha en la que expira el periodo transitorio fijado en la hoja de ruta que, no obstante, podría ser prorrogado de mutuo acuerdo. Para el sector agroalimentario la principal preocupación radica en los términos de este acuerdo, su repercusión sobre las exportaciones así como su incidencia en la futura PAC.

Para hacernos una idea de la dimensión del escenario, el propio Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación cataloga de “relevante” el comercio agroalimentario de España con Reino Unido, “ya que representa el 8% sobre el total de las exportaciones agroalimentarias españolas, y el 3% de las importaciones (datos de 2017)”. Y añade: “respecto al mercado comunitario, las exportaciones e importaciones españolas al Reino Unido suponen el 11% y el 6% respectivamente. El saldo comercial de productos agroalimentarios es tradicionalmente positivo para España”.

COAG cifra estas exportaciones en 4.076 millones de euros, con un saldo positivo de 2.917 millones y de ahí, explica, “más del 70% del valor se concentra en frutas, hortalizas y legumbres, vinos y bebidas, preparaciones vegetales y preparaciones alimenticias”. Profundizando aún más, las mismas fuentes señalan que “las frutas, hortalizas y legumbres constituyen casi la mitad del total de las exportaciones de productos agroalimentarios españoles a Reino Unido”. Un argumento con peso suficiente para afirmar que para el sector “resulta vital que la UE y Reino Unido mantengan la relación comercial más cercana posible”. Gonzalo Corrales, responsable de UPA Bruselas, también pone cifras a la relación comercial de España con Reino Unido: “para hacernos una idea del valor de las exportaciones españolas al mercado británico y de lo que estamos hablando en términos reales, baste decir que en tan solo los tres primeros trimestres del año 2018, las exportaciones hortofrutícolas españolas a Reino Unido superaron 1.400 millones de euros”. Y Unión de Uniones recuerda que Reino Unido es un socio preferencial en la exportación de frutas y hortalizas y que “España exporta cuatro veces más de lo que importa a este país”.

De hecho, según datos de Fepex, en 2018 España exportó 12.510.984 toneladas de frutas y hortalizas, de las que el 93% tuvieron como destino el mercado comunitario y, de ahí, Reino Unido absorbió 1.491.186 toneladas. Esto es, cerca del 12% del total exportado y del 13% destinado a la UE. En vino, según Cooperativas, la cuota de mercado de Reino Unido en valor es del 18% y en arroz del 22%.

Razón de más para que las diferentes organizaciones reclamen a Bruselas que el sector agroalimentario tenga un lugar prioritario en la agenda de negociaciones y que “Reino Unido no diverja normativamente de la UE para poder seguir siendo socios estratégicos en el sector agroalimentario”, matizan desde Cooperativas Agro-alimentarias. En este sentido, el ministro Luis Planas, en una reciente reunión con FIAB ha planteado la conveniencia de buscar mecanismos que garanticen y faciliten los intercambios con Reino Unido y ha destacado la importancia de la promoción de los productos agroalimentarios, “que ha demostrado ser una medida muy eficaz en la internacionalización de los sectores agrarios y en la mejora de la competitividad”, ha dicho.

El horizonte de la PAC

A esta incertidumbre comercial, Unión de Uniones suma dos más. La primera es que el nuevo escenario propicie la aparición de ‘operaciones triangulares’ que favorezcan la entrada de producciones de terceros países desde Reino Unido. La segunda hace referencia a la configuración presupuestaria de la nueva PAC, porque como indican fuentes de la citada organización, según los datos hechos públicos hasta ahora, con su salida de la Unión Europea, Reino Unido se llevaría consigo los 12.000 millones de euros que hasta ahora venía aportando al presupuesto.

Un “agujero financiero” que, explican las mismas fuentes, “de no ser asumido por el resto de Estados miembros, complicará, y mucho, contar con una bolsa para la futura PAC suficiente y sin recortes, en un contexto en el que, además, esta política asumirá los nuevos compromisos acordados por la UE en el Pacto Verde Europeo”.

De ahí que soliciten a la UE que se “mantenga vigilante” y trabaje “para que el presupuesto de la PAC sea razonable, se minimicen las consecuencias de la salida de Reino Unido y se cierre un acuerdo de comercio que no perjudique a los productores”.

Por este motivo, también desde COAG lamentan la salida de Reino Unido de la UE, así como “sus implicaciones institucionales y presupuestarias para el futuro de la Unión”. A la vez, muestran su deseo de que las negociaciones se desarrollen de forma “rápida y satisfactoria” y que den como resultado una “Unión Europea fuerte y cohesionada”. No sin recordar que ello contribuiría a preservar el valor del mercado de la UE y los altos estándares de producción que caracterizan a nuestro sistema agrícola.

¿Y si no hay acuerdo?

Gonzalo Corrales, responsable de UPA Bruselas, explica que esta posible ruptura comercial sería un nuevo mazazo para los agricultores y ganaderos españoles, que acumulan las consecuencias del veto ruso y la creciente amenaza del aumento de aranceles por parte de la administración Trump. “No es de extrañar, por tanto, que desde UPA veamos todos estos acontecimientos con suma preocupación”.

En el peor de los escenarios, los intercambios comerciales con Reino Unido podrían verse gravados con aranceles, como se indica desde Cooperativas Agro-alimentarias de España al afirmar que “existe un riesgo real de que no se alcance un acuerdo antes del 31 de diciembre y que Reino Unido se rija por las normas de la Organización Mundial del Comercio (OCM) como cualquier país tercero; este sería el peor escenario, con innumerables implicaciones para el sector agroalimentario europeo, y especialmente para el español, que sería de los más afectados”.

A ello se suman las lógicas dificultades para la subsistencia de las explotaciones, especialmente las de menor tamaño, cuya situación de asfixia se ha visto reflejada en las manifestaciones que agricultores y ganaderos han protagonizado este mes de febrero.

No obstante, de momento todos los escenarios son posibles y habrá que estar atento al devenir de las próximas reuniones.

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