Editorial Agrícola
Economía

Mujeres y alimentos de calidad diferenciada: el justo reconocimiento

05/05/2020

Por Marta Fernández, periodista agroalimentaria

El pasado mes de noviembre las Cortes de Castilla-La Mancha aprobaban el Estatuto de las Mujeres Rurales de Castilla-La Mancha, una norma con rango de ley cuyo propósito es hacer efectivo el principio de igualdad de trato y de oportunidades en el medio rural y que supone un paso adelante en el ordenamiento jurídico en aras de dar respuesta a las diferentes realidades que viven las mujeres en el medio rural. Entre ellas, como productoras de alimentos de calidad diferenciada.


Un nicho, el de los alimentos de calidad diferenciada, que es el santo y seña de una región volcada en su impulso y desarrollo, hasta el punto de haberse creado una Dirección General específica de Alimentación en la configuración de la nueva Consejería de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural resultante tras las elecciones de pasado mes de mayo. Y es que, tal y como avanzó su consejero, Francisco Martínez Arroyo, en el acto de presentación de dicha estructura, agua, alimentación y desarrollo rural son tres de los ejes prioritarios de la nueva estrategia de su gabinete.

Al frente de la citada Dirección General está Elena Escobar, que explica que la Alimentación es uno de los pilares de trabajo prioritarios para la Consejería en esta legislatura. “Queremos convencer a la sociedad de que en Castilla-La Mancha hacemos las cosas bien, que producimos alimentos de altísima calidad y de que nuestro futuro está ligado a la industria alimentaria y con este mensaje queremos llegar a todos los habitantes de Castilla-La Mancha”. Un proyecto de gran envergadura que tiene también entre sus objetivos llegar directamente tanto a los consumidores como al sector Horeca,con el que ha estado trabajando de manera intensa antes de que el COVID irrumpiese en escena. Para ello, continúa, “estamos trabajando por primera vez en la Consejería con todo el conjunto de la cadena agroalimentaria. Por una parte, con los consumidores, promocionando nuestros productos alimentarios, sobre todo los acogidos a las figuras de calidad alimentaria, que en Castilla-La Mancha ya son 47 en total, incluyendo la agricultura ecológica. Por otra parte, estamos trabajando con la distribución, llegando a acuerdos para incluir nuestros alimentos de calidad diferenciada en los lineales de las principales superficies de venta de nuestra región”. Para dar aún si cabe mayor empaque a esta propuesta, el Gobierno regional trabaja también en la creación de un marca paraguas que ampare comercialmente a todos estos productos.

Y es que dentro del sector agroalimentario de la región, la producción de éstos “tiene un peso muy importante”, añade Elena Escobar, “suponiendo una cifra de negocio de aproximadamente el 25% del total del sector con una facturación de más de 2.000 millones de euros en el último año”, y unas perspectivas de evolución al alza teniendo en cuenta la demanda de los consumidores, “que son cada vez más exigentes y tienen mayores expectativas con respecto a la calidad de los alimentos que consumen”. Y aquí, “los amparados por una figura de calidad diferenciada son los únicos que ofrecen todas las garantías acerca del origen y los métodos de producción, mediante un sistema de certificación que además de asegurar la calidad, el sabor y la seguridad alimentaria del producto, certifica que ese producto es el original y no una imitación sin garantías”, explica.

2

Mujeres y alimentos

Unos alimentos producidos y elaborados tradicionalmente por manos expertas, en cuyo proceso se combinan, cada vez más, nuevos canales de comercialización, diseño, calidad e imagen de producto, junto con el saber hacer transmitido, de madres y padres a hijas e hijos a lo largo de generaciones. Es el caso de la familia Cabra Carrasco, dedicada al cultivo, transformación y elaboración de Azafrán de la Mancha con DOP y ahora propietaria de Zaffralia, galardonada en la última de edición de los Premios Gran Selección, la de 2019, celebrada el pasado mes de noviembre en Albacete. Zaffralia es una empresa donde las mujeres tienen un peso muy importante. De ella forman parte Valentina, Ana, Alicia y Cristina, con permiso de Jesús, el único varón de la familia, y en su creación tuvo mucho que ver la matriarca, que fue quien animó a su hijas a profesionalizar la producción familiar. Así lo cuenta Ana, que junto Valentina es quien se encarga del día a día de la empresa. Ana transmite pasión por su trabajo, fruto de cuya laboriosidad es posible poner en el mercado uno de los productos más exclusivos del mundo: el Azafrán de La Mancha con DOP.

Un producto que además de constituir una actividad económica de referencia en Castilla-La Mancha, tiene unas características organolépticas y productivas muy peculiares. El Azafrán de la Mancha destaca por el aroma, color y sabor que aporta en la cocina, atributos que lo han encumbrado a la categoría de ‘joya culinaria’ mundialmente conocida y apreciada. Una ‘joya’ que es posible gracias a su minucioso proceso productivo, como explica Ana. “La planta del azafrán es un bulbo que cada tres o cuatro años hay que sacar de la tierra, limpiarlo, seleccionarlo y volverlo a plantar en otra tierra en la que no se haya cultivado azafrán en 15 o 20 años. Durante ese periodo en esa misma tierra se puede plantar otro cultivo, pero no azafrán”.

El bulbo se extrae sobre el mes de mayo y se vuelve a plantar bien inmediatamente o ya en el mes de septiembre, evitando siempre los meses de más calor. “El primer año prácticamente no da producción, siendo los dos siguientes los de mayor rendimiento. Dependiendo de la evolución del bulbo, puede dejarse un año más, pero lo normal es que esté en producción en una misma tierra durante tres o cuatro años, no más”, explica Ana, que añade que para facilitar esta rotación lo normal es que sean tierras de arriendo, aunque no todas las tierras son válidas para el cultivo de la rosa del azafrán. La campaña de recogida da comienzo entre finales de octubre y principios de noviembre y dura entre 15 y 20 días. Un proceso que cuenta con las experimentadas manos de las hermanas Cabra Carrasco y la ayuda puntual en las tareas de laboreo de Jesús.

Una vez es recolectada la rosa, se traslada a instalaciones acondicionadas para el cuidado de la flor antes del proceso de monda, que debe iniciarse lo antes posible dada la delicada naturaleza de la flor. “Lo ideal es que el azafrán se tueste en el mismo día”. Para tostarlo hay dos procedimientos, dice Ana, bien mediante braseros eléctricos -que es el método más tradicional-, bien con hornos eléctricos de aire, que mantienen una temperatura constante y suave, impidiendo que el azafrán se queme y facilitando su tueste.

“Una vez tostado, hay que dejarlo cerca de media hora para que se enfríe y se guarda en unas bolsas especiales aptas para consumo alimentario que son proporcionadas por el Consejo Regulador. El producto permanece ahí hasta que es pesado y calificado por el Consejo.

Además, debe contar con el visto bueno de Sohiscert, que es la entidad certificadora externa encargada de analizar y avalar el cumplimento de los parámetros recogidos en el pliego de condiciones del Consejo Regulador para que ese azafrán pueda ser puesto en el mercado con todas las garantías de la DOP Azafrán de La Mancha”.

Apoyo institucional

Ana describe una escena muy representativa al tratar de explicar el proceso de selección de los bulbos: “Para que te hagas una idea, para limpiar los bulbos de una parcela podemos estar cerca de dos meses todos los días cuatro o cinco personas, porque se trata de ir quitando cada capa del bulbo para ver si está sano e ir seleccionando”. Y a la pregunta sobre quién les enseñó a ella y a sus hermanas, responde contundente: “no recuerdo, es algo que ha estado con nosotras toda la vida, se lo vi hacer a mi madre, y ella a la suya y la suya a la suya…” , y lo dice en femenino. Porque este, como muchos otros oficios, han pasado y continúan pasando por la sabiduría y el saber hacer de las invisibilizadas manos de las mujeres del medio rural. Quizás es por ello que la madre de Ana, y de Valentina, y de Cristina, y de Alicia y de Jesús, en representación de muchas otras madres invisibilizadas para el conjunto de la sociedad, espoleó a sus hijas para que diesen un paso adelante e hiciesen de la tradición familiar su medio de vida, aportándoles el reconocimiento y la independencia de la que otras muchas mujeres de su época no gozaron.

Una batalla en la que la que no están solas, ya que desde el pasado mes de noviembre cuentan con el respaldo del Estatuto de las Mujeres Rurales de Castilla-La Mancha, una ley promovida desde la Dirección General de Desarrollo Rural de la Consejería de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural y aprobada por el Gobierno de Castilla-La Mancha. Con ella, explica José Juan Fernández, director general de Desarrollo Rural, “lo que pretendemos es avanzar en la aplicación y el ejercicio del principio de igualdad de trato y oportunidades en el medio rural a través del establecimiento de medidas que promuevan la autonomía y el fortalecimiento de la posición social, profesional y no discriminatoria de las mujeres de nuestros pueblos”. Además, también garantiza la aplicación de la perspectiva de género en la política de desarrollo rural llevada a cabo por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

De entre todas las medidas contempladas en el Estatuto, hay dos de especialtrascendencia “ la priorización a las mujeres en las ayudas de ámbito agrario y desarrollo rural, así como fomentar la incorporación de mujeres en las asociaciones, organizaciones profesionales, empresariales o de cualquier otra índole que operen el ámbito agrario, para lograr una representación mínima del 40% en sus órganos de dirección para poder acceder a las ayudas públicas”. Porque, añade Fernández, “no se puede afrontar el desarrollo rural y el problema de la despoblación sin una perspectiva feminista”.

Además de ello, se impulsarán acciones para fomentar la formación, la corresponsabilidad, así como la afiliación de las mujeres a la Seguridad Social y el acceso a la titularidad compartida. Con respecto a esta última, en Castilla-La Mancha, continúa el titular de Desarrollo Rural, “actualmente hay 183 titularidades compartidas en nuestra comunidad, y gracias al esfuerzo del Gobierno regional en la priorización de las ayudas a la incorporación, la evolución en los últimos años ha sido muy significativa. Suponiendo actualmente un 27% sobre las 699 que hay en España. Con estas cifras, Castilla-La Mancha es la segunda comunidad en número de titularidades solo por detrás de Castilla y León”.

Asimismo, para velar por la efectiva incorporación de las perspectivas de género de la política de desarrollo rural, recientemente se ha creado una Unidad de Igualdad entre cuyas acciones ha incluido una jornada de formación -que tuvo lugar el pasado 9 de marzo- “para altos cargos, el equipo de trabajo de la Unidad y algunas personas más con responsabilidades sensibles a la aplicación de la perspectiva de género dentro de la Consejería de Agricultura, Agua yDesarrollo Rural. Además, por parte de la Dirección General también se vienen manteniendo reuniones específicas con el sector con el fin de aclarar y facilitar la implementación, especialmente de la representatividad en los órganos rectores de las organizaciones agrarias y especialmente las cooperativas agroalimentarias”, concluye.

Porque como dijo Elisa Fernández, presidenta de Fademur Castilla-La Mancha, en el acto de presentación del Estatuto ante más de 500 mujeres, “esta ley es una apuesta decidida por la visibilización de la mujer en el ámbito rural y defiende su presencia activa, abogando, entre otros aspectos, por la paridad en los órganos de decisión y el impulso de la titularidad compartida con el objeto de conseguir que la igualdad no solo sea real, sino que sea de calidad”. Y es que como indicó Francisco Martínez Arroyo en este mismo acto, “las sociedades se construyen juntos”.

Así lo reconoce Ana, de Zaffralia, para quien, dice, “es positivo que a todas la mujeres se nos dé el valor que tenemos y que además se nos reconozca, porque por lo general, tradicionalmente las mujeres han estado a la sombra, normalmente de sus maridos, que son los que han aparecido como titulares. Las mujeres siempre han trabajado, pero sin prácticamente ningún reconocimiento y sin ningún tipo de cotización”.

Para conseguirlo y poner en valor el trabajo de las mujeres y hombres de Castilla-La Mancha posicionando en los mercados los alimentos de calidad de diferenciada, además de la puesta en marcha de las medidas recogidas en el Estatuto, concluye Elena Escobar, “vamos a continuar con líneas de ayudas para fomentar la producción y comercialización de productos agroalimentarios de calidad diferenciada; además de estas ayudas, invertimos en promoción de nuestros productos de calidad diferenciada mediante la presencia en ferias regionales, nacionales e internacionales y convocamos anualmente nuestro concurso Gran Selección que premia a los mejores alimentos de calidad diferenciada de nuestra región”.

El azafrán con DOP en cifras

Según datos del Consejo Regulador de la DOP Azafrán de La Mancha, en 2019 la producción total de azafrán sometido a calificación fue de 606,55 kg. Un volumen que fue producido por 249 productores en 684 explotaciones y 389 parcelas, en las que se repartieron 132,66 hectáreas. En cuanto al número total de envasadores, asciende a 20.

Las zonas productivas se concentran en las provincias de Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo, ocupando Albacete el primer lugar, con 314,91 kg y una media de producción por hectárea de 4,43 kg (la media de la región es de 5,22 kg).

Informaciones relacionadas
Tags:

<< volver

Zona Privada

Acceso al área privada de la web

Identificación usuario
Editorial Agrícola Conocer la agricultura y la ganadería Libros Agrigultura Ganadería Más que máquinas WEB TV