Editorial Agricola
Cultivos

COLZA: el 'amarillo' ha llegado para quedarse

25/04/2017

Por José Ignacio Falces ~ Periodista agroalimentario

El intenso color amarillo que la colza presenta durante su periodo de floración hace muy sencillo reconocer el fuerte incremento de siembras que se han vivido en los últimos años de esta oleaginosa, aunque esta campaña no será del todo fructífera como consecuencia, básicamente, de las dificultades soportadas en el periodo de siembras ante la falta de las precipitaciones necesarias para poder realizar estas labores en las mejores condiciones y lograr que la semilla y la planta agarren.

Así nos lo cuenta Francisco Sánchez, responsable de la Planta de Oleaginosas de ACOR, que asegura que la campaña ha tenido un inicio complicado ante la falta de lluvias en la segunda mitad de septiembre y octubre, momento idóneo para la siembra y “no se puede olvidar que la experiencia nos muestra que el buen resultado del cultivo está al inicio del mismo”.

A pesar de esa circunstancia, el cultivo de la colza ha pasado, en España, de las pocas más de 5.000 hectáreas del no tan lejano 2008 a las más de 88.000 que se estiman se pueden registrar esta campaña. En este sentido, es espectacular el crecimiento alcanzado en Castilla y León, comunidad autónoma que aglutina cerca del 40% del total nacional, con las 37.410 hectáreas que anuncia el Ministerio de Agricultura en los primeros avances de superficie, teniendo en cuenta, sobre todo que en 2005 había menos de 400 hectáreas dedicadas a esta oleaginosa, cifra que apenas suponía el 10% del total nacional en ese momento.

Andalucía, Castilla La Mancha y Cataluña son las siguientes comunidades autónomas en superficie con 14.814, 11.524 y 10.131 hectáreas, respectivamente. Apuntar aquí cómo la producción final de colza en España fue de 213.564 toneladas, de las que 112.105 se correspondían a toneladas salidas desde Castilla y León.


Pero... ¿qué motivos has llevado a este crecimiento de la siembra de colza?

Parece evidente pensar que la iniciativa de la cooperativa vallisoletana ACOR, buscando diversifi car la actividad de sus socios, basada durante muchos años casi exclusivamente en el cultivo de la remolacha, ha servido de incentivo básico para ese aumento, aunque no conviene olvidar los valores agronómicos que aporta esta oleaginosa, la adaptación de las semillas a las condiciones propias de España, el conocimiento desarrollado del cultivo o la rentabilidad que ofrece incluso con cereales de regadíos con los que compite en determinadas zonas como elementos claves de ese crecimiento.


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