Editorial Agricola
Olivar

El otoño salva in extremis dos campañas olivareras

16/01/2017

Por Jorge Jaramillo ~ Periodista agroalimentario

Las oscilaciones de cosecha, desde la voluminosa campaña 2013-2014 con más de 2 Mt comercializadas, han llevado al sector a intentar buscar un equilibrio en las ventas, y sobre todo, en la banda de precio por encima del cual sabe que puede perder dinero. El consumidor es muy sensible a los dientes de sierra, y la experiencia acumulada en estos años de escasez, especialmente en los mercados exteriores, sitúa a industriales y productores en una posición más sensata y menos nerviosa frente a los caprichos presentes y futuros de la madre naturaleza.

Con enorme retraso por la falta de rendimientos, arranca ahora la cosecha, con un enlace irrisorio en los depósitos, pero con la seguridad de que el país líder en producción vuelve a recuperar músculo y vigor, a pesar de la sequía, finalmente neutralizada por las lluvias de octubre y noviembre. Con pérdidas importantes en el arco mediterráneo, aquí se ha salvado la campaña, y, si no hay catástrofe en floración, también la siguiente.

Olivar

El olivo es uno de los pocos leñosos que mejor resiste largos períodos de sequía y uno de los árboles que mejor regula su carga en función de las posibilidades que tiene de sacarla adelante.Desde 2013 para acá, la madre naturaleza no ha sido generosa con el cultivo que, más allá de su buena costumbre vecera, neutralizada cada vez más por las producciones intensivas, ha llegado hasta donde las lluvias permitieron, con oscilaciones productivas de unas 900.000 t en 2014, hasta superar muy ligeramente 1,4 Mt en la última, con las consecuencias lógicas en la tensa comercialización nacional e internacional, aunque amortiguada levemente por la importación desde otros países de la cuenca mediterránea.

Campaña otoño

En plena recolección, bastante retrasada en la práctica totalidad de las comunidades productoras por la falta de rendimientos grasos óptimos, la estimación sigue abierta gracias a las lluvias del otoño, que no solo han permitido revisar las cifras iniciales de posible volumen de aceite de oliva disponible, sino que permiten augurar ya para el próximo año, una mejor producción por las reservas que el olivo hará hasta la floración de primavera. Porque aunque pueda parecer exagerado, el propio sector opera con estos cálculos, ya que no solo es importante certificar los posibles kilos que esperaban estos meses las almazaras, cooperativas y compradores para vender y abastecer los mercados, sino el horizonte de nueva cosecha de aceite para el año que viene.

  “Las lluvias del otoño permiten augurar ya para el próximo año una mejor producción por las reservas que el olivo hará hasta la floración de primavera"

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