Editorial Agrícola
Innovación

Invernaderos almerienses, a la vanguardia en innovación

24/10/2022

Por Ana Herrera, periodista

Los productores de Almería llenan las cestas de Europa de frutas y hortalizas frescas a lo largo todo del año. Productos sostenibles y de calidad que crecen en sus invernaderos solares, cuya productividad es consecuencia de una constante innovación. Y donde la sostenibilidad económica, social y ambiental es una característica que marca la diferencia.

La agricultura almeriense está mundialmente reconocida como un ejemplo a seguir, liderando en producción y exportaciones año tras año. Las 35.000 hectáreas de invernaderos solares de Almería y Granada, suponen más de la mitad de la superficie nacional de cultivos protegidos. Producen 4,5 millones de toneladas de frutas y hortalizas al año. Y todo ello gracias al alto grado de innovación y competitividad con el mínimo impacto ambiental, que son fruto del esfuerzo de agricultores, cooperativas, empresas y centros de investigación públicos y privados.


Almería y sus invernaderos son un referente de agricultura en el mundo. Año tras año, esta provincia mantiene su liderazgo agroalimentario batiendo récords en exportaciones. Casi uno de cada tres euros exportados por Andalucía corresponden a la producción almeriense. Y ello por la calidad de sus frutas y hortalizas y la productividad de sus invernaderos.

Coexphal, Asociación de Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas de Almería, agrupa a 60 empresas hortofrutícolas y representa el 70% de la producción de la provincia con 8.000 agricultores asociados.

El presidente de Coexphal, Juan Antonio González Real, explica el valor internacional de la agricultura almeriense, ya que “abastecemos a 150 millones de ciudadanos en los meses del año (invierno) que es imposible en otras latitudes, por lo menos de una forma sostenible. Nuestros invernaderos tienen como única fuente de energía la luz solar y no necesitamos, como ocurre en el norte de Europa, apoyar nuestros cultivos con energías fósiles en los meses de frío”.

Para Andrés Góngora, secretario de COAG Almería, “la agricultura almeriense en Europa supone una garantía de abastecimiento”. Además, los invernaderos producen con calidad, sostenibilidad y plena seguridad alimentaria. El uso de energía limpia y el mínimo impacto ambiental es un valor añadido cada vez más reconocido por los consumidores.

Innovando desde hace décadas

Coexphal destaca, entre las innovaciones introducidas en los invernaderos, la tecnología de precisión, la mejora genética de semillas, la lucha biológica respecto a la que Almería ha sido pionera, la digitalización o sofisticados materiales plásticos para salvaguardar los cultivos.

Juan A. González asegura que “durante los casi 60 años de existencia de nuestros invernaderos, hemos aplicado tecnología e innovación a nuestros métodos de cultivo. Gracias a ellos, Almería es hoy en día una provincia puntera en innovación agrícola a nivel internacional. De hecho, vienen de fuera para copiar nuestro modelo productivo”.

Para Góngora, el concepto de innovación “se ha ido renovando hacia métodos más naturales; como la utilización de productos regeneradores del suelo, el empleo de hongos y bacterias como elementos de lucha biológica. El desarrollo de la innovación y la modernización, ha ido atravesando por múltiples estadios. Por ejemplo, su concepto más estructural culminó a finales del siglo pasado para dar lugar en la primera década de este siglo a conceptos más agresivos y extremos, cuando llegaron prácticas como cultivar sin suelo o no aplicar ventilación. Este camino fue un paso atrás y hoy la tendencia es otra. Hoy vamos a innovar desde la tradición, desde lo natural”.

La innovación constante de los invernaderos ha permitido aumentar la producción, ampliar los calendarios de comercialización, asegurar la rentabilidad de los cultivos y obtener productos de gran calidad constituyendo un modelo que es ejemplo de sostenibilidad.

Las nuevas tecnologías y las nuevas estructuras y materiales de cubierta se han ido implementando en los invernaderos solares en busca de una sostenibilidad económica y medioambiental. De un ahorro energético y una mejor gestión del agua en una zona árida y de sequía estructural donde es imprescindible el aprovechamiento de agua de riego e insumos para mantener la rentabilidad.

Además, Almería ha sido pionera en la implantación, ya generalizada, del control biológico para la lucha natural de plagas, favoreciendo la sostenibilidad y protegiendo la biodiversidad.

Es precisamente la defensa de la biodiversidad uno de los mayores hitos en innovación, porque sólo protegiendo el medio ambiente la agricultura tiene presente y futuro. Y en ello coincide el secretario de COAG Almería, Andrés Góngora, quien considera que existe un “alto grado de modernización e innovación en los invernaderos”, así como que “esta apuesta se está desarrollando desde explotaciones pequeñas con un alto nivel de esfuerzo y lucha por parte del agricultor”. Y se muestra convencido de que “es necesario recuperar conceptos tradicionales para innovar, apoyándolos en toda esa tecnología y conocimiento científico actual. Porque en la actualidad, lo más innovador es apostar por lo natural y lo tradicional”.

La innovación en los invernaderos almerienses también ha hecho posible el liderazgo en el sector ecológico de frutas y hortalizas. Lo ecológico ha experimentado un crecimiento de un 979,3% desde 2013. En 2021 los cultivos protegidos ecológicos han alcanzado las 4.500 hectáreas. Un sector cuyo increíble crecimiento no hubiese sido posible sin innovación.

Sergio López, joven agricultor almeriense, es un reflejo de relevo generacional que viene empujando fuerte y apostando por la innovación. En su invernadero tipo Almería de frutas y hortalizas ecológicas ha implantado medidas de ahorro energético con energía renovable como la biomasa y ha mejorado el sistema de riego localizado y el sistema de filtrado automatizado para una mayor efectividad y aprovechamiento del agua.

Excelente gestión del agua

Almería es vanguardia en la gestión del agua en la agricultura. La gestión que se hace de este recurso tan escaso es excelente. En los invernaderos se aprovecha hasta la última gota del agua de riego.

Coexphal explica que en Almería, con un 24% del terreno árido, se hace imprescindible optimizar los recursos hídricos con tecnología de precisión. Así, por ejemplo, se utiliza el riego localizado de alta frecuencia controlado por sistemas informáticos, o el riego interconectado a los sistemas de control del clima en los invernaderos (basados en el uso de sondas de temperatura, humedad y viento) consiguiéndose, de esta manera, un ahorro continuo del agua.

Además, las desaladoras y depuradoras están a pleno rendimiento para la reutilización del agua, aunque la obtención de agua desalada aún tiene un coste demasiado elevado. De ahí que el sector reclame su bonificación a la administración central.

Y en cuanto al manejo del suelo, junto al enarenado, se han ido implantando los cultivos hidropónicos, es decir, sin suelo, con sustratos como el agua, la fibra de coco, o la perlita que permiten ahorrar agua y fertilizantes.

Estructuras, climatización y cubiertas

Las continuas mejoras en las estructuras y materiales de cubierta de los invernaderos han permitido incrementar la productividad, mejorar la climatización y optimizar los recursos hídricos y energéticos.

En Almería existen hasta 24 tipos de invernaderos según las zonas y con distintas estructuras. Los “tipo Almería” son los más utilizados, pero los denominados “multitúneles”, con cerramiento a base de plástico tensado y cubierta curva, y con un mayor nivel tecnológico, resultan los más eficientes.

El invernadero típico de Almería persigue maximizar la captación de energía solar durante el día y minimizar las pérdidas de calor durante la noche.

De ahí la importancia de los materiales. Las cubiertas de plástico, con una vida media de 3 años, son objeto de continua investigación, en busca de una mayor durabilidad, ya que las altas temperaturas, el sol y el viento los degradan.

Además, el 95% de los plásticos utilizados se reciclan, convirtiendo a Almería en la mayor zona de investigación, producción y reciclaje de plásticos a nivel internacional.

También la ventilación es imprescindible, y se utiliza el sistema natural cenital y el lateral, además de techos con apertura y cierre, así como ventiladores.

Y entre los sistemas de refrigeración, el más óptimo es el de evaporación de agua, mediante nebulización. Y respecto al sistema de calefacción, el más utilizado es a través de agua y/o aire caliente, aunque algunos invernaderos utilizan incluso el de suelo radiante.

Digitalización

La digitalización ha llegado a los invernaderos y con ella es posible la automatización de todos los procesos. Big Data,inteligencia artificial, drones, sensores, mapeo digital, robótica… La digitalización permite aumentar la eficiencia y la productividad en los cultivos con el menor uso de insumos.

Hispatec, empresa desarrolladora de un software de gestión para el sector agroalimentario, es un referente en la agricultura de Almería contribuyendo a su modernización. Proporciona a cooperativas y empresas de la provincia las herramientas tecnológicas para gestionar y aprovechar la gran cantidad de datos e información y hacer sus procesos más eficientes y rentables.

José Luis Molina, CEO de Hispatec, afirma que “hemos acompañado diariamente durante años al sector hortícola almeriense, ayudando con soluciones digitales a gestionar la producción en campo, la agregación, la clasificación/confección, la comercialización y la distribución hacia toda Europa de millones de kilos de productos frescos. El sector hortofrutícola almeriense cuenta con la innovación digital como palanca fundamental para su mejora en procesos y decisiones operativas, tácticas y estratégicas. Tanto en procesos precosecha como en poscosecha, logística y comercialización, desde el campo hasta el mercado. Y todo ello con visión integrada de cadena de valor. Con tecnologías de movilidad, IoT, Big Data, imágenes satelitales, robotización o Inteligencia Artificial”. Esta última, en un sector, como el del agro, tan complejo y con tantas variables en lo que a producción y comercialización se refiere, resulta estratégica para la mejor toma de decisiones.

Impulso de I+D+i

El I+D+i está presente en la agricultura almeriense. La colaboración público-privada impulsa la investigación y la innovación. Y prueba de ello son las distintas líneas de investigación para la mejora de invernaderos que se impulsan desde las empresas y los centros de investigación públicos como el Instituto de Formación Agraria y Pesquera de Andalucía (Ifapa) y la Universidad de Almería. Y también desde centros privados como Tecnova o el Centro Experimental de Las Palmerillas, de la Fundación Cajamar.

Todos los agentes del sector tiran en la misma dirección para dinamizar la innovación, la generación de conocimiento y la transferencia de éste a toda la cadena agroalimentaria.

Entre las muchas líneas de investigación de Las Palmerillas, se avanza en tecnología de invernaderos, que persigue mejorar la radiación, el clima y los niveles de humedad, además de incorporar todas las novedades en nuevos materiales, monitorización y automatismos.

Entre las prioridades estratégicas de Las Palmerillas está, según su director, Ieltxu Gómez, “el fomento del uso eficiente de fertilizantes, de recursos (agua y energía), el control integrado de plagas, el desarrollo de nuevas variedades, la biotecnología de microorganismos, la salud y el bienestar humano, así como la incorporación de las nuevas tecnologías de las comunicaciones y el análisis masivo de datos, y que se produzca un reparto equilibrado del valor entre los diferentes agentes de la cadena agroalimentaria”. Y destaca entre los proyectos más innovadores en marcha “el Crescere, para la búsqueda de proteína vegetal de calidad; el Smartprotect, para el control de Plagas o el Fairshare, para ayudar a la toma de decisiones agronómicas. Así como otros que constituirán una revolución en el sector, como Cajamar Innova, una incubadora de empresas de alta tecnología del agua, y Plataforma Tierra, para crear una Comunidad Digital de Conocimiento en el desarrollo de aplicaciones tecnológicas para optimizar la gestión de la información en el manejo de cultivos y la empresa agroalimentaria”.

Retos de futuro

Son muchos los logros conseguidos, pero el sector insta a seguir trabajando y avanzando en innovación e investigación.

Pese al importante desarrollo tecnológico alcanzado, el sector demanda un mayor grado de innovación en, prácticamente, todas las áreas que intervienen en el sistema de cultivo: plantación, riego, fertilización, sanidad, estructura de invernaderos, logística y distribución y comercialización.

Según Juan A. González, “nos encontramos en un mercado globalizado, con una competencia destacada de productores y distribuidores de otras regiones intra y extracomunitarias, por lo que hay que realizar un esfuerzo continuo en innovación, para incorporar valor al sector, y para dar respuesta a todas las exigencias de los consumidores.

Y todo ello para seguir manteniendo el liderazgo del sector español y aumentar las cuotas de mercado, con nuevos productos y nuevas formas de presentarlos”.

De cara al futuro, Andrés Góngora asegura que “es necesario apostar por más y mejor investigación en control biológico ante enfermedades o patógenos del suelo. Y es que ahora el debate más puntero es el suelo, lo que transmite el sustrato. Todo este escenario, tecnología, control biológico y control del suelo, deben orientarse a un mayor ahorro de energía, y concretamente de agua y de fitosanitarios a través de una raíz sana y potente que absorbe toda el agua disponible”.

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