Editorial Agrícola
Economía

Billetes "verdes"

11/01/2021

Por Jesús López Colmenarejo, director ejecutivo

La percepción que se tiene en países terceros sobre las ayudas de la PAC es muy distinta de la que tenemos aquí.


Quizás por eso, cuando surgió el tema en una interesante charla que tuve con Matías Longoni, periodista agropecuario argentino, le sorprendió que afirmara que con la PAC lo que el productor recibe es un subsidio para compensar que no puede ser más rentable. Que las limitaciones a la producción (prohibición de OGMs, restricción de fitosanitarios, etc.) hacen que “a este lado del charco” seamos menos eficientes que otros países en el mercado mundial y que muchos agricultores renunciarían gustosamente a las ayudas si les dejaran igualdad de oportunidades.

Es cierto que vivimos en una economía globalizada (al menos mientras los virus no cambien drásticamente este hecho), y por tanto tenemos que cumplir acuerdos de comercio que permiten la movilidad de materias primas entre la UE y terceros países.

También es cierto que las condiciones de producción no son las mismas en “ambos lados” pero, aunque cueste, debemos asumir que querer competir con terceros países en precio solo supondría una espiral de salarios aún más bajos y condiciones de producción más relajadas que rebajarían la calidad de los alimentos que producimos y dañarían nuestro medio ambiente.

Quizás por ello la UE ha apostado por apoyar decididamente lo que considera una agricultura “de calidad”, entendiendo por calidad una agricultura más verde.

Para ello ha establecido las estrategias “De la granja a la mesa” y “Biodiversidad 2030” (de las que ya hemos hablado en números precedentes) en el marco económico transversal del Pacto Verde. Estas estrategias están alineadas con los objetivos medioambientales, sociales y de desarrollo rural de la nueva PAC, una PAC que contará con 47.724 millones de euros pero ojo, solo para aquellos que cumplan estos objetivos.

La PAC será, por tanto, una forma de asegurar rentas para los que cumplan una forma de producción “más verde”, algo que se complementará decididamente de la forma clásica: el seguro agrario. ENESA ha aprobado un incremento de 40 millones de euros en el presupuesto del nuevo Plan de Seguros Agrarios Combinados, lo que supone un 19% más respecto al presupuesto de los últimos cuatro años. Pero no todo es asegurar rentas, también hay que abrir mercados. Por ello la Comisión Europea ha aprobado un presupuesto de 182,9 millones de euros para la promoción de productos agroalimentarios dentro y fuera de la UE para 2021. El objetivo es aprovechar la excelente imagen de los alimentos de la Unión Europea (obtenida paradójicamente gracias a las estrictas normas de seguridad y calidad que a veces nos limitan) en la expansión de los mercados agroalimentarios mundiales. En el mercado interior europeo se promoverán productos y métodos agrícolas que contribuyan más directamente a los objetivos del Pacto Verde Europeo, con prioridad a las frutas, hortalizas y productos ecológicos cuyas campañas se llevarán casi la mitad del presupuesto.

Resumiendo, asegurar rentas por producir cada vez más sosteniblemente, promoción para vender ese valor añadido “verde” dentro y fuera de la UE.

Llegan tiempos para el sector en los que, más que nunca, el dinero se va a asociar con el color verde.

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