Editorial Agrícola
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Principales enfermedades del pistachero en España y su gestión integrada

22/03/2022

David Ruano Rosa. Laboratorio de Protección de Cultivos. Unidad de Cultivos Leñosos y Hortícolas; Área de Investigación Agrícola, Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León

El cultivo del pistachero está cada vez más presente en nuestros paisajes agrícolas. Este cultivo emergente, al desarrollarse en nuevas zonas, puede terminar exponiéndose a problemas fitosanitarios a los que antes no se había enfrentado. Estos problemas, de menor importancia o fácilmente controlables en otros cultivos, pueden tornarse difíciles de tratar, por lo que la mejor alternativa que tenemos es abordarlos desde la gestión integrada.


En España, el conocimiento del estado fitosanitario del pistachero, es bastante limitado. En este artículo trataremos de resumir algunas de enfermedades presentes en España. Para ello, las dividiremos en dos grandes grupos, aquellas que están causadas por patógenos de suelo, y las que se deben a patógenos aéreos, aportando en cada caso qué medidas preventivas y paliativas se recomiendan.

Patógenos de suelo

En España destaca Verticillium dahliae y, con menor importancia, Armillaria mellea y Phytophthora spp., aunque también se han descrito otros como Rhizoctonia solani y Fusarium sp. (Tabla 1).

- Verticillium dahliae (agente causal de la verticilosis)

De entre todos los patógenos que puede afectar a este cultivo, V. dahliae, es quizá el más temido. Presenta un elevado número de huéspedes, por lo que se debe vigilar la flora arvense presente en cultivos infectados (como la portulaca, el amaranto o el cenizo). Su principal fuente infectiva son los microesclerocios (estructuras de resistencia). Cuando el patógeno coloniza la raíz se desarrolla hasta alcanzar el sistema vascular, por donde se desplaza al resto de la planta. Es en ese momento cuando empezaremos a observar síntomas de la verticilosis tales como: necrosis de los tejidos internos, marchitez, reducción del crecimiento y de la producción, apoplejía y, en los casos más graves, la muerte de la planta (Foto 1).

Foto 1. Planta con verticilosis en la que se produjo muerte con defoliación (izquierda). A nivel interno se observan las típicas necrosis vasculares (imágenes de la derecha). Foto: David Ruano.

Sin productos fitosanitarios efectivos autorizados frente a este patógeno, lo más efectivo es desarrollar un buen programa de gestión integrada. Las medidas preventivas nos ayudarán a impedir la entrada del patógeno y/o disminuir sus efectos en terrenos donde ya se encuentre. Por ello es muy importante conocer el historial del terreno. Si anteriormente dicho terreno ha estado expuesto a un posible huésped de V. dahliae, debemos extremar las medidas para asegurarnos que el patógeno no está presente. Pensemos en el dinero que invertimos en establecer una plantación, y el que puede costarnos que transcurridos unos años aparezca el patógeno. Solo así veremos que no es tan descabellado gastar un poco en hacer un estudio completo de la existencia de propágulos del patógeno en el suelo. La elección del material vegetal también es de gran relevancia. Contamos con patrones que muestran tolerancia a la verticilosis como UCB-1, frente a otros más sensibles como el terebinto, por lo que el uso del primero es una opción a tener en cuenta en terrenos infectados con bajas concentraciones de propágulos, o en las reposiciones que hagamos a causa de la verticilosis (Tabla 2). El material infectado debe eliminarse, ya que el patógeno puede sobrevivir en dichos restos e infectar otras plantas. Es aconsejable que, durante la poda, las plantas infectadas o con sospechas de estarlo, se diferencien del resto, manteniendo las herramientas usadas siempre limpias y desinfectadas para evitar posibles contaminaciones. Por último, se deben evitar, en la medida de lo posible, los estreses (como por ejemplo el estrés hídrico).

Las medidas paliativas, nos ayudarán a mantener a raya al patógeno. La solarización de la zona en la que se ha retirado una planta infectada destaca por su efectividad al disminuir el número de microesclerocios viables. El control del abonado es importante ya que altas cantidades de nitrógeno o bajas de potasio pueden influir en la severidad de la enfermedad. Con respecto al riego, se debe evitar el exceso de humedad, ya que podría aumentar la susceptibilidad de la planta.

- Armillaria mellea (agente causal de la podredumbre blanca de raíz)

Podemos encontrarlo en suelo, colonizando restos vegetales, donde puede permanecer como saprofito durante años. No es sencillo diagnosticar precozmente, mostrando síntomas cuando ya la planta está totalmente colonizada, dificultando su control. Su sintomatología puede ser ambigua y similar a otros problemas a/bióticos: debilitamiento, clorosis, acortamiento de entrenudos, defoliación parcial, reducción de la producción y, en ataques severos, la muerte (Foto 2). Si descalzamos la base de la planta y las raíces más gruesas, podemos observar micelio blanquecino (Foto 2) que puede llegar a tener aspecto como de «encalado». Su contagio suele deberse al contacto entre raíces por medio de los cordones miceliares, o con restos de material vegetal contaminados, por lo que su dispersión está más controlada, quedando confinada a manchas en el cultivo.

Foto 2. Planta joven muerta por Armillaria mellea. A nivel de raíz se observaban micelio blanquecino cuello y raíces (abajo-derecha). Foto: David Ruano.

Su control es difícil, al menos en lo que a eliminación total se refiere. A nivel preventivo, si hay antecedentes del patógeno en el terreno, se deben eliminar todos los restos de material vegetal existentes y usar material vegetal que presente mayor tolerancia (Tabla 2).

A nivel curativo, la solarización y fomentar una humedad baja en el terreno pueden aportar soluciones que nos permitan convivir con el patógeno. También, en los últimos años, algunos productos a base de agentes de control biológico como especies del género Trichoderma, están proporcionando una buena alternativa.

- Phytophthora spp. (agentes causales de podredumbres radiculares)

Entre las especies del género Phytophthora asociadas a pistachero encontramos Phytophthora nicotianae, Phytophthora citricola, Phytophthora capsici y Phytophthora cryptogea. Su sintomatología es muy similar a la ya comentada anteriormente: debilitamiento, marchitez, clorosis y defoliación parcial. La marchitez, al confundirse con falta de agua, puede dar lugar a que se aumente el riego, aumentando el problema. Afecta principalmente a las raíces alimenticias, impidiendo captar agua y nutrientes, aunque también puede afectar a raíces gruesas y principales. Esta situación hace que, ante un estrés hídrico en veranos calurosos, la planta muera rápidamente. En ocasiones se pueden observar la producción de gomas en el tronco.

Para su control preventivo se recomienda el uso de patrones que muestren mayor tolerancia (Tabla 2), controlar el riego para fomentar la baja humedad y evitar realizar plantaciones en terrenos arcillosos o con antecedentes de estos patógenos.

A nivel paliativo, una vez detectado el patógeno en el terreno, las medidas expuestas anteriormente son también de gran utilidad, junto con el uso de la solarización, eliminación de las plantas muertas, evitar los desplazamientos de suelo y limpieza de maquinaria.

Patógenos aéreos

Los patógenos aéreos son causantes de un elevado número de pérdidas económicas ya que pueden afectar directamente a la producción. Se suelen caracterizar por un rápido desarrollo en el huésped, así como la producción masiva esporas que dan lugar a su dispersión a través del viento, salpicaduras de lluvia o insectos vectores. En España se han detectado varios patógenos aéreas en pistachero (Tabla 1), donde destacan las causadas por especies de la familia Botryosphaeriaceae, Septoria spp. y Alternaria spp.

- Especies de la familia Botryosphaeriaceae (agentes causales de muerte de ramas y panículas)

En la actualidad, estos patógenos causan multitud de problemas en cultivos de gran relevancia como el viñedo, el olivo, otros frutos secos, etc. En el pistachero puede afectar a hojas, brotes, panículas y, aunque menos frecuente, secando ramas enteras o causando la muerte del árbol (Foto 3). Puede darse la formación de chancros, defoliación en verano, así como el colapso de la panícula, que es la fase más devastadora de la enfermedad, ya que causa importantes daños económicos. En rama, a corte transversal, pueden observarse necrosis en forma de «V».

Existe un gran número de especies descritas afectando a pistachero. En España, se han aislado Lasiodiplodia pseudotheobromae, Botryosphaeria dothidea, Neofusicoccum parvun y Neofusicoccum mediterraneum entre otras (Foto 3). Pero junto a las especies de esta familia se han detectado otros patógenos de madera de las familias Diaporthaceae (como Diaporthe sp.), Diatrypaceae (como Eutypa lata), Valsaceae (como Cytospora sp.), Togniniaceae (como Phaeoacremonium minimum).

Foto 3. Rama afectada por especies de la familia Botryosphaeriaceae y su aislamiento en laboratorio (esquina inferior izquierda). Foto: David Ruano.

Estos patógenos pueden sobrevivir como picnidios o pseudotecios durante varios años en los tejidos infectados que quedan sobre la planta o periodos más cortos en el terreno. La infección se ve favorecida por las salpicaduras de agua (que transportan las esporas) y una temperatura que debe oscilar entre 10-35°C (induciendo la germinación). En algunas zonas productoras, la población de Hemípteros se ha relacionado con la severidad de los síntomas.

Para su control, a nivel preventivo, controlar la densidad de plantación y la ventilación del árbol disminuyen el riesgo y la severidad de los síntomas. La poda sanitaria, que elimine las partes afectadas, reduce la presencia de inóculo, evitando futuras infecciones. No existen variedades completamente resistentes. Por ejemplo, Kerman y Lost Hills se muestran más susceptibles a estas especies en rama, mientras que en fruto presentan más tolerancia.

Las medidas paliativas que impliquen el uso de productos fitosanitarios en España son escasas. Esto se debe a que, a pesar de existir productos químicos efectivos, estos no están autorizados en pistachero. En los años 2019-2020 se aprobó, bajo autorización excepcional, el uso de boscalida con piraclostrobín frente a B. dothidea. Además, el desarrollo de alternativas, ya sea con productos de origen natural o agentes de control biológico, no está prácticamente desarrollado.

 

- Septoria spp. (agentes causales de septoriasis o septoria)

En la septoriasis encontramos varias especies del género Septoria tales como Septoria pistaciae, Septoria pistaciarum y Septoria pistacina. A finales de primavera, principios de verano, tras periodos de lluvias o humedad elevada, en la planta se desarrollan manchas necróticas de aspecto irregular sobre las hojas, que crecen con el tiempo y que raramente se solapan. En ataques severos pueden cubrir toda la hoja o afectar al fruto (Foto 4). Es en esas manchas donde se producen estructuras reproductivas. No suele matar al árbol, pero la defoliación puede debilitarlo, afectando a futuras cosechas.

Entre las medidas preventivas encontramos la eliminación del material vegetal infectado (como ramas, hojas y frutos momificados). Una fertilización equilibrada es fundamental ya que el exceso de nitrógeno y la deficiencia en potasio pueden favorecer su desarrollo. Los tratamientos fitosanitarios preventivos deben ser realizados desde la brotación. También encontramos productos a base de cola de caballo (Equisetum arvense L.), cobre u oleato potásico.

A nivel curativo existen fungicidas autorizados (consultar siempre el Registro de Productos Fitosanitarios autorizados del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación) que deben ser aplicados tras observarse los primeros síntomas y en los meses de julio y agosto. Si estos productos son cúpricos se debe prestar especial atención a la fitotoxicidad, por lo que el fruto deberá tener al menos 1 cm.

- Alternaria spp. (agentes causales de la alternariosis o alternaria)

Pueden estar implicadas diversas especies. Necesita temperaturas altas (a partir de 27°C) con elevada humedad, por lo que la época de mayor riesgo es verano-principios de otoño. Sus síntomas son manchas en hojas y frutos que pueden provocar defoliación y comprometer la cosecha. En hoja, las manchas inicialmente pequeñas, tienden a unirse a lo largo del desarrollo de la enfermedad. Es en ellas donde se produce la esporulación. Estreses abióticos como sequía o temperaturas muy elevadas pueden aumentar la susceptibilidad.

La aparición de resistencias a fungicidas es uno de los principales riesgos, por lo que es vital una buena gestión, sobretodo atendiendo a las medidas preventivas. Destacan favorecer la aireación de las copas con podas que permitan disminuir la humedad, así como controlar el riego (evitando por ejemplo el uso de aspersores) y la flora adventicia. También es muy importante adelantar la cosecha en las zonas en las que las condiciones son las adecuadas para su desarrollo y eliminar el material vegetal infectado que pueda ser foco de nuevas infecciones, sellando las heridas.

A nivel curativo podemos encontrar fungicidas autorizados (consultar siempre el registro de productos fitosanitarios autorizados). Se debe alternar en la medida de lo posible diferentes modos de acción para evitar la aparición de resistencias, las cuales se están convirtiendo en un serio problema en importantes zonas productoras a nivel mundial (como por ejemplo el caso del fungicida boscalida). Como productos alternativos encontramos el oleato potásico, propóleo natural, derivados de cola de caballo y otros productos consistentes en extractos de derivados lácteos con microorganismos.

Conclusión y recomendaciones

Para finalizar podemos decir que, lejos de lo que en muchas ocasiones se hace ver a aquellos/as agricultores/as que deciden plantar pistacheros, existen problemas fitopatológicos que, dependiendo de la zona y su manejo, van a acarrear mayor o menor número de problemas. Su gestión integrada es fundamental, y las estrategias preventivas van a jugar un papel muy importante. En el futuro debemos apostar por: i) mejorar el conocimiento de estas enfermedades y de otras que potencialmente podrían desembocar en problemas; y ii) buscar nuevas sustancias alternativas a los productos de síntesis química, para ir en sintonía con las políticas europeas y las demandas tanto de productores como de consumidores.

Bibliografía

Queda a disposición del lector interesado en el correo electrónico: redaccion_arroba_editorialagricola.com.

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