Editorial Agrícola
Cultivos

Los plataneros afectados por el volcán de La Palma siguen pidiendo soluciones, un año después

15/09/2022

Ha pasado un año del inicio de la erupción del volcán Cumbre Vieja de La Palma que, durante los 85 días que estuvo activa, dejó sin viabilidad casi 600 hectáreas de cultivo de plátano. Coincidiendo con este primer aniversario, que se cumple el 19 de septiembre, el sector platanero demanda la recuperación de las plantaciones.


Desde entonces, los 5.300 productores de Plátano de Canarias que hay en La Palma -de un total de cerca de 8.000 en Canarias- reclaman de forma conjunta medidas para poder asegurar cuanto antes el restablecimiento total del cultivo de plátano de la isla y la fuente de ingresos de todos los damnificados.

Tal y como señalan desde Asprocan, las ayudas ejecutadas al sector por motivo de la catástrofe han sido de 13,5 millones de euros, ante una pérdida total que la Consejería de Agricultura del Gobierno de Canarias valoró el pasado mes de octubre en más de 100 millones de euros.

Hay que recordar que, de los más de 400 millones de kg comercializados por Plátano de Canarias en 2021, el 32% correspondió a la isla de La Palma. Solo esta isla, de 85.000 habitantes, exportaba una media de 140 millones de kg anuales de plátanos, dando empleo a más de 11.000 personas, con labores que van desde la propia producción, hasta el transporte del producto. Entre septiembre de 2021 y agosto de 2022 la pérdida de producción en La Palma supuso más de 53 millones de kg en relación con la media de los últimos diez años.

Dos zonas

A la hora de valorar la situación del sector en La Palma, es necesario distinguir entre dos tipos de zonas: las que quedaron sepultadas por la lava, y las que quedaron aisladas entre coladas o sin acceso de personas o servicios, como puede ser el riego.

Las cerca de 600 familias productoras con cultivos sepultados siguen sin hoja de ruta. 217 hectáreas quedaron arrasadas por la lava y, un año más tarde, estos productores se mantienen gracias a las ayudas percibidas para compensar la fruta perdida y las ayudas comunitarias POSEI, con las que ya contaban.

Los afectados requieren, en primer lugar, asegurar sus ingresos de fondos comunitarios hasta 2027 para todos aquellos que se comprometan fielmente con la recuperación del cultivo en la isla. En segundo lugar, finalizar la valoración urgente de las propiedades de origen de todos ellos para anticipar la posterior reordenación y recuperación de los terrenos ya que, a día de hoy, ninguno de ellos ha percibido ningún tipo de compensación por la pérdida material. Y tercero, la regulación concreta de un plan de ordenamiento, reparcelación y ejecución de obras para la recuperación de los terrenos perdidos en la zona de costa del Valle de Aridane.

Sin acceso ni servicios

Además de la superficie arrasada, otras más de 300 hectáreas de cultivo se vieron inutilizadas como consecuencia de la lava. Situadas entre coladas, o al sur del volcán, y destruidas, además, por la ceniza que caía desde el Cumbre Vieja, muchas de estas hectáreas continúan sin acceso o sin servicios mínimos garantizados para su puesta en producción. El Gobierno de Canarias ha hecho un esfuerzo en la disposición de desaladoras temporales de agua de mar para asegurar el riego. Agua que ha sido complementada por el Cabildo Insular de la isla.

Sin embargo, las circunstancias han hecho que la disponibilidad haya llegado tarde y, en ocasiones, sin garantías de suministro. Para muchos de los más de 450 productores en esta situación, el verano era la época clave para volver a plantar y recuperar cuanto antes la producción, pero llegado septiembre, tan solo una parte de la producción potencial está hoy tratando de salir adelante. Las hectáreas que no se han replantado deberán esperar un año más.

Desde el Gobierno de Canarias se han convocado ayudas para la recuperación de estas instalaciones, e inicialmente se comprometió el 100% de ayuda, pero desde Plátano de Canarias señalan que la partida disponible, de aproximadamente 10 millones de euros, no será suficiente para atender las necesidades.

Para el sector, la pérdida de producción supone enfrentarse un año más a nuevas pérdidas de competitividad frente a las importaciones de banana de terceros países.

“Nuestra prioridad indiscutible es la recuperación del cultivo en La Palma, y estamos volcados en trabajar y colaborar con todas las instituciones para que todos los agricultores afectados puedan recuperar su medio de vida”, señala Domingo Martín, presidente de ASPROCAN, la Asociación de Organizaciones de Productores de Plátanos de Canarias. La demanda continua ante organismos competentes tanto locales como nacionales.

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