Editorial Agrícola
Cultivos

Almendro en seto. Alta eficiencia y sostenibilidad

23/11/2020

En los últimos años estamos viendo cómo los sistemas de cultivo en seto se están imponiendo en especies de elevada tradición rural como el olivar o el almendro. Vemos muros productivos que evidencian una agricultura moderna y eficiente y que es sostenible a la vez, una agricultura que permitirá abastecer la demanda de la población y la economía de muchas zonas.

María Dolores Gómez-López, profesora de la Universidad Politécnica de Cartagena y directora de la Plataforma Synergynuts para la formación y difusión de los Frutos Secos en Seto


El cultivo en seto del almendro comenzó hace 10 años y desde entonces está en continua actualización y mejora. A día de hoy, y en situaciones de disponibilidad de agua, el almendro en seto se cultiva en marcos de 3,0 x 1,5 m, conformando mediante poda setos vegetales de en torno a 0,8 m de ancho y 2,7 de alto. Con esto se consigue una pared vegetal totalmente productiva de más fácil manejo que otros sistemas, por su menor dimensión, siendo, por tanto, más eficiente, al contar con menos madera y huecos y con la mayoría de su superficie foliar expuesta a la radiación y por tanto fotosintéticamente activa para poder alimentar a los frutos, denominada me manera muy acertada por Branco (2020) “... una central de paneles solares de alta eficiencia”. Pero esta adaptación ha necesitado de tecnología, las nuevas genéticas, adaptadas a regadío y con menor vigor, y la mecanización de podas y recolecciones, que es el principal factor para poderlo llevar a cabo de manera exitosa.  Es por todo ello que merece detenerse a descubrir la eficiencia y sostenibilidad de estos sistemas.

Eficiencia, y muy alta

Si hablamos de la eficiencia del cultivo, vemos que el almendro ha pasado por dos evoluciones desde el secano, el regadío y ahora el seto, mejoras que están consiguiendo llevar a este cultivo en España a cotas insospechadas hasta ahora. El almendro ha sido un cultivo tradicionalmente de secano, y es en los últimos años cuando toma su posición en regadío debido a la alta demanda del mercado, que ha hecho interesante la inversión en la mejora de las genéticas, pasando de los 150 kg/ha de almendra grano en secano a medias de 1.500 kg/ha en regadío. Es por todo ello que cuando estudiamos la eficiencia de estos sistemas en almendro, cobra una especial relevancia, dada su evolución. Teniendo en cuenta los datos reflejados en Synergynuts (2020) que recogen la experiencia de los 5-6 años que se lleva implantando el sistema en seto de manera más optimizada, podemos afirmar que, en el almendro en seto:

  • se consigue antes la entrada en producción. Al tercer año en la mayoría de explotaciones, obteniendo el año 3 y 4 producciones entre 1500 y 2.000 kg/ha, siendo cercanas a 2.500 kg/ha a partir de ese año, llegando a cerca de 3000 kg/ha en algunas zonas, las producciones anuales son más altas, en algunos casos, de hasta un 15%,
  • se posibilita el cultivar en zonas en las que antes no era factible, suelos menos profundos, o con problemas de encharcamiento o secanos, gracias a las genéticas mejoradas para estos sistemas,
  • se obtiene una mayor eficiencia en los tratamientos al tener un volumen de hoja más compacto, localizado y reducido, disminuyendo la cantidad de producto a utilizar y las pérdidas por deriva,
  • se alcanza una reducción, casi total, de hasta el 90% en el uso de mano de obra, con respecto a otros sistemas gracias a la mecanización, tanto en conducción, manejo como en recolección, que se reduce al 100%.

Si nos centramos en la reducción en la necesidad de mano de obra, que es uno de los mayores éxitos de estos sistemas, vemos que además es un factor de elevada importancia dada la incertidumbre en los últimos años, debido a su elevado coste, necesidad de especialización y baja disponibilidad. Podemos ver en la comparativa que hace Felipe et al. (2017) entre sistemas de cultivo en almendro que cualquier factor que nos permita optimizar costes y rendimientos hará más eficiente y rentable este sistema y el grado de madurez de la tecnología está preparado para darlos, barajando ya rendimientos muy tasados en aspectos de maquinaria.

Atendiendo a los dos tipos de poda que se efectúan en almendro en seto vemos que se puede mecanizar casi en su totalidad, tanto la poda de formación, para:  (i) crear la estructura productiva del árbol y favorecer la ramificación, (ii) equilibrar el crecimiento vegetativo y la producción y muy importante, (iii) adaptar el tamaño del árbol a los equipos de recolección (100% mecanizada), como la poda de producción buscando: (i) mantener una mayor superficie foliar expuesta a la luz y aumentar así eficiencia y productividad, (ii) equilibrar el balance entre crecimiento foliar y frutos, (iii) facilitar el trabajo de las máquinas cabalgantes de recolección, (iv) mantener la sanidad del cultivo y (v) mejorar la eficiencia los tratamientos. La comparación de los datos de rendimiento real de poda mecanizada en seto frente a cultivo intensivo (Tabla 1) refleja un mayor rendimiento en sistema en seto, aun teniendo en cuenta que deberá realizar más maniobras. Como vemos, la disminución de tiempo dedicado por hectárea en las podas se reduce en un 60%, y hay que considerar que las intervenciones manuales en seto son mínimas y en intensivo son mayores. A su vez hay que añadir que, en seto, las labores tienen una fácil combinación en un mismo pase pudiéndose simultanear poda y laboreo integral, lo que aumenta la eficiencia aún más. Los datos de los rendimientos de maquinaria para estas otras labores podemos verlos en la Tabla 2 y, tal y como se aprecia, las reducciones de tiempo y los rendimientos de la maquinaria obtenidos en estas plantaciones denotan su alta eficiencia, llegando incluso a ser de casi el doble de rendimiento para el aporte de abono orgánico, por ejemplo. 

Pero si la eficiencia se obtiene con la maquinaria de labores, cuando hablamos de la recolección llegamos al máximo de eficiencia, recolectando una hectárea en menos de dos horas. En este campo nos encontramos unas empresas de maquinaria en continua mejora que ya llegan a abarcar desde los marcos más densos del superintensivo hasta los marcos más amplios, adaptándose tanto a setos estrechos y bajos como a setos amplios y con altura máxima (1,2 m–3,4 m) y con un consumo de combustible hasta un 20% menor que mediante el empleo de otras máquinas autopropulsadas (Synergynuts, 2020).

Comentar que para este y otros cultivos la tecnología se encuentra totalmente volcada en aportar soluciones para hacer los cultivos más eficientes, tanto desde el punto de vista de optimización de aportes como, por ejemplo, con el uso de sistemas eficientes de riego, fertilizantes o fitosanitarios, prácticas ecológicas de control sanitario y nutrición, así como en técnicas de control y sensorización, entre otros, que pueden posibilitar aún una mayor eficiencia en estos cultivos.

Sostenibilidad, sí o sí

Según los Objetivos de Desarrollo Sostenible, una de las acepciones que contempla para una Agricultura Sostenible es que “… debe garantizar la seguridad alimentaria mundial y al mismo tiempo promover ecosistemas saludables y apoyar la gestión sostenible de la tierra, el agua y los recursos naturales”. Esto no es una moda ni una locura vacía y demagógica, el cuidado del planeta es una realidad y ha venido para quedarse, porque no hay otra manera de pensar desde un punto de vista responsable. Los sistemas deben adaptarse a maximizar su sostenibilidad y optimizar sus números al máximo.

Como hemos visto nos encontramos ante los sistemas de cultivo de almendro más eficientes con las mayores producciones por hectárea, y con un menor uso del suelo para ello. Si tuviésemos que pensar en sistemas que pudieran asegurar ese abastecimiento, convergeríamos en los sistemas en seto, por su menor uso de superficie y mínimo uso de mano de obra con su casi total mecanización de podas y recolecciones. Nos encontramos también ante sistemas que reducen el uso de recursos como agua y las emisiones de CO2 al disminuir el uso de combustibles fósiles y posibilitan un mayor secuestro de carbono en los suelos al mantener mayor superficie vegetal regada por hectárea. Secuestro que puede ser reforzado con prácticas de enmiendas orgánicas, cubiertas vegetales y reducción de laboreo.

Y en estos días estamos viendo las primeras recolecciones del almendro en seto en secanos frescales. Este hecho ha podido producirse gracias al uso de planta autoenraizada in vitro y un ajuste de marcos de plantación y altura de setos a la dotación hídrica existente (Iglesias, 2020). Esto hace que tierras de secano puedan encontrar una rentabilidad hasta el momento no contemplada con otros cultivos y, por tanto, un crecimiento y desarrollo de zonas rurales en vías de abandono. Desde el punto de vista medioambiental el poder introducir cubierta vegetal en secanos posibilita el aumento de secuestro de carbono de los suelos y si a su vez se acompaña de labores y manejo adecuadas sostenibles y ecológicas, revertirá en mayores precios de venta y beneficios ambientales.  En definitiva, los retos de la agricultura moderna piden que los técnicos, productores y formadores, en una actitud responsable, guiemos al sector hacia lo que las evidencias están demostrando, que los cultivos en seto son los sistemas más eficientes y sostenibles de producir almendra. De una manera objetiva debemos de pensar que los términos de productividad hay que medirlos también de una manera eficiente, por kg de producto producido, y ahí es donde podemos ver el sentido de los términos de eficiencia y, por tanto, sostenibilidad de estos sistemas de cultivo ya que desprenden un menor consumo de agua, fertilizantes, agroquímicos, mano de obra y combustibles por kg de almendra producido.

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