Editorial Agricola
Regadíos

España comparte su experiencia en modernización de regadíos con Rumania

23-7-2013

Las comunidades de regantes españolas han compartido con el gobierno de Rumania su experiencia en gestión de cultivos de riego, así como en financiación y puesta en marcha del proceso de modernización de regadíos con la finalidad de mejorar la distribución de agua desde el punto de vista administrativo y técnico.

De esta forma, el objetivo del encuentro mantenido por el presidente de la Federación Nacional de Regantes (FENACORE), Andrés del Campo, y el ministro rumano de Agricultura y Desarrollo Rural, Daniel Constantin, no es otro que intercambiar conocimientos para optimizar la administración del agua subterránea y superficial, así como reducir la dependencia del regadío con la pluviometría, lo que contribuirá al crecimiento de las zonas rurales donde en el caso de Rumania vive el 60% de la población.

Según Fenacore -que culminará este intercambio con una visita a Rumania el próximo octubre-, la agricultura española y rumana presentan notas comunes ya que a la necesidad de avanzar en obras hidráulicas, se une también la tarea pendiente de modernizar sus regadíos. Así, mientras que en Rumania disponen de infraestructuras con cierto nivel de antigüedad y deterioro, en España aún quedan más de un millón de hectáreas por transformar debido a que los altos costes energéticos las hacen actualmente inviables; un freno al sector que también sufren a su manera en el país del sureste europeo.

Concretamente, Rumania llegó a sumar más de tres millones de hectáreas de regadío en los últimos años, aunque actualmente son poco menos de la tercera parte debido a los altos costes energéticos que por la orografía del terreno supone bombear el agua del río Danubio a las parcelas, algunas situadas a más de cien metros de altitud.

España, por su parte, ha visto cómo al ejecutarse la primera fase del Plan Nacional de Regadíos (PNR) y mejorar la eficiencia de unas 895.000 hectáreas -transformando las antiguas infraestructuras de riego por gravedad a sistemas por presión- se ha reducido en más de un 20% anual el consumo de agua pero con el inconveniente de se ha disparado también la factura de la luz, que representa ya el 35% de los costes totales de producción.

Esta situación, resultado de que los proyectos se diseñaran en función de unos costes energéticos que posteriormente se han incrementado para cubrir el déficit de tarifa, ha llevado a los regantes españoles a solicitar a su Ejecutivo la revisión de los proyectos que quedan por ejecutar, además de un paquete de medidas orientadas a crear un escenario eléctrico más competitivo, como la posibilidad de firmar dos contratos al año o el pago por la potencia registrada en lugar de la contratada.

Paralelamente, el Centro Nacional de Tecnología de Regadíos (CENTER) -adscrito a la Subdirección General de Desarrollo Rural- trabaja para promover, entre otras iniciativas, la gestión sostenible del trinomio agua-energía-regadío para alcanzar una óptima asignación de los recursos.

Según el presidente de Fenacore, Andrés del Campo, "el modelo agrícola de Rumania tiene una problemática que ya hemos vivido en nuestro país, por lo que se les ha propuesto formar parte de la Comunidad Euromediterránea de Regantes (EIC), de la que Fenacore es miembro fundador y obstenta la presidencia, con el fin de profundizar en el intercambio de información de riego con los agricultores de todos los países miembros: sus conocimientos, constitución de comunidades de regantes basadas en la experiencia milenaria de las españolas, proyectos comunes entre países, planes, financiación... todo ello encaminado a mejorar la gestión del agua en Europa y norte de África".

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