Editorial Agricola
Regadíos

Fenacore aboga por suprimir las empresas públicas de gestión de obras hidráulicas

5-4-2013

El presidente de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes (FENACORE), Andrés del Campo, ha abogado por suprimir las empresas públicas que actúan como intermediarios en la gestión de las obras hidráulicas ejecutadas bajo el paraguas de los planes hidrológicos de cuenca y del último Plan Nacional de Regadíos (Horizonte 2008), encareciendo innecesariamente los costes de gestión del agua a los usuarios.

Del Campo -que participó en una jornada en el Colegio de Ingenieros de Caminos sobre sostenibilidad económica- argumentó que una vez cumplido el objetivo para el que estas empresas de capital público se crearon, carece de sentido perpetuarse en el tiempo, máxime cuando ya existen corporaciones competentes y cualificadas para ello.

Fenacore recuerda que deben ser las demarcaciones hidrográficas las únicas que se hagan cargo de la gestión de las obras de regulación, mientras que las comunidades de regantes deben hacer lo propio con la explotación de las obras de modernización de regadíos, evitando así duplicidades competenciales.

En muchos casos estas empresas públicas se escudan en la explotación de las obras en las que han intervenido para actuar ahora como compañías de servicios y gestión de estas infraestructuras hidráulicas, financiándose a través de un incremento de los cánones que deben soportar los propios usuarios.

Un ejemplo lo encontramos en los embalses de Breña y Arenoso que si fueran gestionados, como correspondería, por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir en lugar de por la empresa Acusur/Acuaes, evitaría a los regantes un sobrecoste anual de alrededor de 1,5 millones de euros.
Según Andrés del Campo, "por una mera razón de reducción de costes y eficacia, habría que terminar con la subcontratación de estas empresas públicas que fueron constituidas en las últimas décadas con el cometido de gestionar o financiar nuevas infraestructuras hidráulicas; un cometido ya terminado y que no tiene sentido mantener, máxime con la sequía presupuestaria de las Administraciones".

Fenacore mostró además su preocupación por el "mal ejemplo" portugués, que plantea traspasar la gestión de regantes y otros usuarios que se abastecen de la mayor presa de Europa, Alqueva, a una empresa pública; lo que supone ya no sólo encarecer innecesariamente los costes de explotación de los agricultores y, por tanto, reducir su competitividad, sino desautorizar a las comunidades de regantes que llevan en este país más de 60 años autorregulándose y autogestionando eficazmente los recursos hídricos.

En opinión de Del Campo, "esta iniciativa supone un claro paso atrás al adoptar exactamente la tendencia contraria a la que se está siguiendo ya no sólo en Europa, sino a nivel mundial, basada en el principio de corresponsabilidad entre las administraciones y usuarios en la gestión de los recursos y que se inspira en el modelo de comunidades de regantes para alcanzar una mejor administración del agua de riego. Confío en que nuestros vecinos de Portugal recapaciten y no tomen una decisión en falso que pueda ir, y nunca mejor dicho, a contracorriente."

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