Editorial Agricola
Regadíos

Fenacore vela por sus regantes

Para ello, la Federación ha suscrito un acuerdo de colaboración con el 'broker' de seguros EPG&Salinas -que acumula una trayectoria de más de quince años en el sector de las comunidades de regantes-, en virtud del cual estos se protegerán frente a cualquier tipo de imprevisto que pudiera afectarles en el desempeño de su actividad.
Según Fenacore, las ya de por sí difíciles condiciones de trabajo de los comuneros se han visto empeoradas en estos últimos años por diversos factores, tanto naturales como humanos. Ante esta situación, la iniciativa de la Federación busca estrechar su relación con los regantes y crear una 'red de seguridad' frente a posibles eventualidades, contribuyendo así a reducir parte de la incertidumbre que caracteriza a este sector.

El clima, una amenaza constante

De este modo, los comuneros tendrán a su disposición pólizas en las que resguardarse frente a posibles daños causados por temporales, inundaciones o cualquier otro factor meteorológico. No hay que olvidar que, por la propia naturaleza de su actividad, los regantes suelen trabajar en las inmediaciones de ríos y depósitos de agua, lo que les hace extremadamente vulnerables ante este tipo de circunstancias.
Asimismo, los agricultores podrán protegerse de manera específica contra otro de los riesgos relacionados con su profesión, como el es de los daños medioambientales. Según la normativa aplicable en nuestro país, todo aquel que contamine su entorno debe compensar económicamente el daño causado, por lo que conviene disponer de un seguro que cubra las responsabilidades al respecto.

Los cultivos y materiales, a buen recaudo

El acuerdo suscrito por Fenacore permitirá también a los comuneros extender la cobertura de sus pólizas a los propios terrenos y equipos, protegiéndose así de cualquier riesgo que pudiera poner en peligro el mantenimiento de su actividad, como rupturas de tuberías, incendios en estaciones de bombeo, averías en la maquinaria o robos en sus instalaciones.
Sin embargo, este servicio no se limita únicamente a los propios bienes de los regantes, sino que cubre también el daño que pudieran sufrir terceras personas, como pudiera ser la caída de un vehículo, e incluso de una persona, a alguna balsa o acequia situada en la parcela del agricultor. De este modo, tanto la persona afectada como el propio comunero se verían protegidos ante los daños causados.
Además de estas opciones, los regantes tendrán a su disposición un amplio abanico de pólizas individuales adaptadas a todos los ramos de su actividad, y que podrán contratar en función de sus necesidades específicas, dando así respuesta a la alta demanda existente entre los agricultores.

Formación y asesoramiento

Paralelamente a estos servicios, la Federación llevarán a cabo diversas acciones de formación para las comunidades de regantes y los comuneros dentro del ámbito del seguro, asesorándoles en materias tales como la valoración y cuantificación de daños, la gestión de riesgos o el modo de actuar en caso de que se produzca un siniestro.
Estas actuaciones, realizadas de manera imparcial e independiente, son de especial relevancia si se tiene en cuenta que una póliza correctamente tramitada y ajustada a las necesidades reales del comunero puede protegerle frente a daños de extrema gravedad en caso de que se produzca algún tipo de accidente.

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