Editorial Agricola
Sanidad y nutrición

España representa el 90% del cultivo de maíz Bt de toda Europa

22-2-2013

The International Service for the Acquisition of Agri-biotech Applications (ISAAA).acaba de publicar el informe Global Status of Commercialized Biotech/GM Crops: 2012 en el que se detallan el número de hectáreas dedicadas a la siembra y cultivo de productos modificados genéticamente (MG). En 2012 se alcanzó la cifra record de 170,3 millones de hectáreas de cultivos MG, con un crecimiento anual del 6% desde los 160 millones de hectáreas de 2011. El ranking mundial de los 28 países productores está liderado por EE.UU., Brasil y Argentina, con 69,5, 36,6 y 23,9 millones de hectáreas respectivamente. Por primera vez, los países en vías de desarrollo ocupan una superficie mayor de estos cultivos (52%) que los países desarrollados (48%).

España ocupa el puesto decimo séptimo con 116.307 hectáreas dedicadas a maíz Bt, lo que representa el 90% de cultivos MG en Europa (total 129.071 hectáreas), un crecimiento del 19,5% respecto a 2011 y el 30% del total de cultivos del país.

Aragón es la comunidad autónoma con mayor superficie de maíz Bt con 41.669,39 hectáreas, 301,39 más que en 2011, seguida de Cataluña y Extremadura con 33.530,86 y 15.951,53 hectáreas, respectivamente, según datos de la Fundación Antama.

En 2012, decimo séptimo año de comercialización de cultivos modificados genéticamente, 17,3 millones de agricultores, 600.000 más que en 2011, adoptaron cultivos MG. Entre el periodo 1996-2011 los beneficios económicos acumulados fueron mayores en países en desarrollo (49.600 millones de dólares), en comparación con los generados en países desarrollados (48.600 millones de dólares).

En España, según datos extraídos del Informe GM crops: global socio-economic and environmental impacts 1996-2010 de Graham Brookes & Peter Barfoot, PG Economics Ltd, UK., ha existido desde 1998 un ahorro medio anual en costes de producción (debido al menor uso de insecticidas) de entre 37 y 61 dólares por hectárea dependiendo del año.

En 2012, el valor global del mercado de cultivos biotecnológicos, estimado por Cropnosis, fue de 14.840 millones de dólares, con crecimiento desde los 13.350 millones de dólares de 2011.

Entre 1996 y 2011, los cultivos biotecnológicos han contribuido a aumentar la seguridad alimentaria y a favorecer la sostenibilidad y los efectos del cambio climático, ahorrando el uso de 473 millones de kilos de pesticidas; reduciendo las emisiones de CO2 en 23.100 millones de kilos sólo en 2011, lo que equivale a sacar de la circulación 10 millones de coches; conservando la biodiversidad, con el ahorro de 108,7 millones de hectáreas de cultivo y ayudando a aliviar la pobreza de 15 millones de pequeños agricultores y sus familias.

En Europa se espera la aprobación para cultivo de variedades tolerantes a herbicidas y de una nueva variedad de patata, llamada Fortuna, resistente a una de las enfermedades más recurrentes de este tubérculo (late blight), lo que permitiría la reducción de aplicaciones de fungicidas y la reducción de pérdidas de producción estimadas en más de 1.500 millones de dólares anuales solo en Europa y 7.500 millones de dólares en todo el mundo.

La diferencia entre los países europeos y el resto del mundo cada vez se hace más latente, ya que los agricultores europeos sólo pueden cultivar dos productos OGMs, un tipo de maíz y uno de patata, mientras que en Brasil se pueden cultivar 28 productos y en EE.UU. los agricultores pueden acceder a 90 tipos de maíz, soja, algodón, colza, remolacha, alfalfa, papaya y calabacín.

Asebio y Fundación Antama valoran los datos

En la Asociación Española de Bioempresas (ASEBIO) consideran que se está perdiendo el tren de la competitividad en el área de la mejora genética, "ya que cada vez hay menos empresas que investigan debido a las trabas regulatorias existentes en Europa para una tecnología que nació en este continente y que está favoreciendo el desarrollo de la agricultura principalmente en otros continentes como son America y Asia".

Por su parte la Fundación Antama, recuerda que Alemania y Suecia dejaron de cultivar en 2012 la patata modificada genéticamente Amflora tras su salida del mercado europeo y que Polonia dejó de cultivar maíz Bt "movida por decisiones políticas sin base científica".

Los políticos europeos, aseguran desde la Fundación,  se enfrentan al reto de garantizar que los productores europeos no dependan de la importación de productos biotecnológicos y puedan apostar por ellos libremente y competir en igualdad. A día de hoy, comentan, "la Unión Europea acumula retrasos de hasta 44 años en aprobación de cultivos transgénicos. Todos ellos, declarados seguros por los órganos científicos competentes" .

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