Editorial Agrícola
Economía

La innovación en semillas y prácticas sostenibles son la clave para alimentar a una población creciente

18/05/2022

Después de dos años, hemos podido asistir de nuevo presencialmente al Congreso Mundial de Semillas, World Seed Congress que, en su 79ª edición, reúne a más de 1.400 profesionales del sector, del 16 al 18 de mayo, en el recinto Ferial de Barcelona.


La Federación Internacional de Semillas (ISF) ha elegido a España como sede del Congreso Mundial de Semillas 2022, que ha sido coorganizado con las asociaciones españolas de semillas ANOVE y APROSE.

Al evento asisten 400 empresas procedentes de 60 países y se celebra en un formato híbrido, por lo que 1.000 profesionales podrán seguirlo desde el Canal Channel World Seed.

Después de la sesión inaugural, Michael Keller, secretario de ISF, puso de relieve en una rueda de prensa, cómo en el suministro de semillas los países son totalmente interdependientes, “lo pudimos comprobar durante la pandemia”, y añadió cómo en el momento actual el lema del Congreso, “Sowing a vibrant future” (Sembrando un futuro vibrante) ha adquirido un nuevo significado: “Hemos de enfrentar a las consecuencias de la guerra de Ucrania. Solo a través de la paz y la cooperación podemos hacer que las semillas de calidad tengan la capacidad de contribuir a la seguridad alimentaria y nutricional, haciendo accesibles a todos los agricultores variedades suficientes, diversas, adaptadas localmente y mejoradas, respetando, además, los aspectos medioambientales, sanitarios, sociales y económicos”.

El sector no parado a pesar del conflicto bélico, han continuado cultivando y transportando las semillas a lugares seguros, afirmó el secretario de ISF, que apeló a la importancia de garantizar el movimiento de las semillas, que son el primer eslabón de la cadena alimentaria.

Producir más con menos recursos

Según la FAO, en 2050 la población mundial alcanzará 9.700 millones de personas. Eso implica que habría ampliar la superficie cultivable en 5.000 millones de hectáreas, 3 veces el tamaño de España. Por lo tanto, Donald Coles, presidente de ISF, afirmó que "el reto de la agricultura y la producción de alimentos hoy en día es cultivar más utilizando la misma superficie de tierra, empleando menos recursos naturales y de forma más sostenible”, y añadió: “Veo un futuro donde podemos mitigar la huella de carbono con especies resilientes y prácticas adecuadas”. Coles considera, en este sentido, que es esencial trabajar mano a mano con el sector agrícola.

España está a la cabeza del sector de la fruta y la hortaliza, recordó Eduard Fitó, director de la empresa semillas Fitó (fundada en Cataluña), “es el primer país en exportaciones de la Unión Europea y tercero del mundo”, y destacó el papel que juegan las semillas que, “a pesar de que representan una parte pequeña en el coste final, son de capital importancia debido al valor que aportan a lo largo de toda la cadena”.

Tal vez por ello, nuestro país es pionero en la investigación de semillas y cuenta con 50 centros de investigación. En palabras de Antonio Villaroel, secretario general de ANOVE, "España es una potencia mundial en mejora vegetal y lo será aún más en los próximos años. Debido al cambio climático, es ya el mejor laboratorio de Europa para estudiar cómo afrontar las nuevas temperaturas y los nuevos retos para asegurar el futuro de la agricultura y, en definitiva, el de los alimentos".

Y es que la mejora vegetal es imprescindible para el futuro de la agricultura. El mercado de semillas factura 60.000 millones de dólares (el maíz y la soja representan la mayor parte, seguidos del arroz y las patatas y un 10% los vegetales). En la Unión Europea, el sector de la mejora genética factura más de 7.000 millones de euros y emplea a 50.000 personas aproximadamente.

Marco van Leeuwen, vicepresidente de ISF, puso el énfasis en la importancia de adaptar las grandes variedades a las condiciones locales y desarrollar variedades que crucen las fronteras, superando los estándares de calidad y las diferentes normativas. Los productores de semillas lo tienen claro y, como concluyó Van Leeuwen, “pocos sectores pueden presumir de invertir entre un 10 i un 15% en I+D, algunos hasta un 30%”.

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