Editorial Agrícola
Cultivos

Todolivo obtiene variedades de olivo con más de 4 puntos de rendimiento graso que otras tradicionales

20/05/2019

Todolivo culmina un innovador Programa de Mejora Genética, único en el mundo, que ha permitido la obtención de 38 nuevas variedades de olivo, precoces, muy productivas y con un extraordinario rendimiento graso. Algunas de ellas han llegado a superar en más de 5 puntos de rendimiento graso a todas las variedades tradicionales. Entre ellas se encuentra la variedad I-15, que ha obtenido 4,4 puntos más de rendimiento graso que Arbosana.


Este ilusionante proyecto tuvo comienzo en 2007: la primera tarea consistió en seleccionar a los padres con los que se harían los futuros cruzamientos. Se eligieron no solo aquellas variedades que destacaban por su alta productividad, precocidad o rendimiento graso sino también aquellas que presentaban una alta tolerancia o resistencia a determinadas enfermedades o cuyos aceites destacaban por su calidad o apreciadas características organolépticas.

Cruzamientos y primera evaluación en campo

Los cruzamientos se llevaron a cabo de una forma natural, mediante polinización dirigida, es decir, se tomó el polen del padre y con él se embolsó la flor de la madre para garantizar la fecundación. Todolivo obtuvo, en esta primera fase de cruzamientos, 1.345 nuevas variedades de olivo, que fueron sometidas a una primera evaluación en campo. Para ello, se plantaron de forma individual en “La Cruz de los Huertos”, una parcela perteneciente al Centro de Investigación que Todolivo posee en la localidad cordobesa de Pedro Abad, donde durante años fueron sometidas a unos exigentes criterios de evaluación.
Los resultados fueron sorprendentes: de todas ellas se seleccionó a un grupo de 38, las que demostraron ser las más precoces, productivas y con mayor rendimiento graso. Algunas de ellas llegaron a producir de media más de 2.000 kg aceite/ha. Actualmente permanecen en esta parcela y son ya nueve las cosechas evaluadas.

Segunda evaluación en campo

Tras estos prometedores resultados, era necesario realizar una segunda evaluación en campo que confirmara los excelentes resultados logrados en Pedro Abad, pero esta vez, a diferencia de la anterior, el ensayo se hizo de una forma masiva, es decir, se plantaron líneas completas de cada una de las nuevas variedades. Para ello, Todolivo adquirió “La Mata”, una finca de riego de 37,6 hectáreas, situada en las proximidades de Villafranca de Córdoba. La gran homogeneidad de su terreno hizo de “La Mata” una finca ideal para llevar a cabo el ensayo de mejora genética. Sin embargo, su alta composición en arcillas expansivas (casi un 60%), que retienen en exceso la humedad, provocaron que las variedades existentes se durmieran durante el otoño/invierno y su rendimiento subiera muy lentamente. Para este ensayo se diseñó una plantación formada por 9 bloques que contenían, cada uno, líneas completas de las 38 selecciones y una colección mundial de 19 variedades tradicionales muy productivas, con las que también fueron comparadas (entre ellas se encontraban sus padres). El diseño de plantación también permitió evaluar su comportamiento con diferentes marcos.
Durante el otoño de 2015 se realizaron las labores de preparación del suelo y, a finales de ese mismo año, se procedió a llevar a cabo la plantación.

En otoño de 2017, es decir, un año y diez meses después de ser plantadas, los técnicos observaron que un grupo formado por algo más de la mitad de las variedades se manifestaron tremendamente precoces, y de sus ramas pendían una gran cantidad de aceitunas, que, a pesar de su corta edad, requerían ser cosechadas. Una vez recolectadas se pudo constatar que la producción de 15 de ellas había oscilado entre los 3.000 y 6.500 kg/ha con 1 año y 8 meses de vida. Los rendimientos grasos que se obtuvieron fueron elevados, lo que permitió que algunas de las variedades llegaran a producir hasta 1.000 kg de aceite/ hectárea.

A finales de abril de 2018 la floración comenzó en las variedades más tempranas y, de forma progresiva, lo fue haciendo sobre el resto. Este gran abanico floral, presente en la nueva colección varietal, permitirá personalizar futuras plantaciones, eligiendo aquellas variedades cuya floración no coincida con potenciales riesgos climatológicos de la zona.

La polinización se desarrolló sin contratiempos y el buen cuaje auguraba una buena cosecha para el próximo otoño. El verano fue menos caluroso de lo habitual: conforme pasaban los días, las aceitunas crecían de tamaño y hacían notar más su presencia en las ramas de los árboles.

Con la llegada del otoño, los primeros ramilletes de aceitunas comenzaban a enverar en las variedades más tempranas, advirtiendo con sus llamativos colores verdiamarillos y tonalidades rojizas en sus frutos, que el momento idóneo para su recolección se acercaba.

Proceso de recolección

Se decidió cosechar una parte del ensayo en octubre, para así poder evaluar de forma temprana en las diferentes variedades su productividad, rendimiento graso y calidad de sus aceites. El resto sería recolectado en una fecha más tardía, en diciembre, lo que permitiría, entre otras cosas, analizar la evolución de rendimiento graso.
La gran dimensión del ensayo y las 57 variedades repetidas en los 9 bloques presentes en el mismo exigió de una buena operativa en la recolección, requiriendo cada variedad ser cosechada de forma independiente. Los técnicos y personal de campo pesaron por separado las aceitunas de cada variedad para, a continuación, ser analizadas y molturadas de forma individualizada.

Análisis de datos y resultados

Tras la recolección llega uno de los momentos más esperados: los técnicos se afanan en culminar las tareas de toma y análisis de datos, constatándose que en la recogida temprana de octubre prácticamente la mitad de las nuevas variedades habían alcanzado en esa fecha rendimientos muy elevados, estando por encima de variedades tradicionales como Arbequina, Koroneiki, o Picual en más de 6 puntos de rendimiento graso. En cuanto a la productividad, se observa que la diferencia de aceite por hectárea obtenida por algunas de las nuevas selecciones llegó a ser de más un 40% con respecto a Arbequina y de más del 50% sobre Koroneiki. Dentro de las variedades que se han esforzado por hacer una gran cantidad de aceite de forma temprana, existe un pequeño grupo que se paran y dejan de seguir haciendo aceite. Pero el resto, que son la gran mayoría, siguen aumentando su rendimiento graso conforma avanza su proceso de maduración.
En la recogida de diciembre se pone de manifiesto que las nuevas variedades seleccionadas muestran, de forma generalizada, una muy alta productividad y un numeroso grupo de ellas siguen teniendo rendimientos grasos muy superiores a las variedades tradicionales. Es el caso de la I-47, que tiene el 22,13%; la I-50, el 21,99%; la I-46, el 19,95%; la I-33, el 19,93%; la I-15, el 19,84%; y así hasta 14 nuevas variedades más, cuando, por ejemplo variedades tradicionales como Arbosana tienen el 15,35%, Arbequina el 16,63%, Picual el 16,72%, Koroneiki el 17,15%, o Manzanillo Cacereño, el 12,84%.

Todolivo I-15P, novedad mundial

Un claro exponente del éxito logrado por Todolivo en su Programa de Mejora Genética es Todolivo I-15P, la primera variedad comercializada por la empresa de su prolífico programa. Fue obtenida en 2008 por cruzamiento dirigido entre Arbosana i-43R y Koroneiki i-38R.
De porte reducido, precoz entrada en producción y productividad alta y constante, muestra un rendimiento graso muy elevado tanto en recolección temprana como tardía. Se muestra tolerante al repilo y tuberculosis y posee un aceite de extraordinarias propiedades organolépticas, único en el mercado1.
Es una variedad que ha asombrado al cuerpo técnico de Todolivo en los dos ensayos realizados hasta la fecha.
En la parcela “Cruz de los Huertos” ha producido una media de 2.388 kg aceite/ha en las 9 cosechas que se llevan recogidas. En la finca “La Mata”, al año y los diez meses de ser plantada, obtuvo 925 kg aceite/ha, y en su segunda cosecha, como puede observarse en las Tablas 1, 2 y 3, alcanzó una extraordinaria productividad y rendimiento graso, tanto en recolección temprana como tardía.

A modo de conclusión

El hecho de conseguir variedades con rendimientos muy elevados es un aspecto muy a tener en cuenta porque permite al agricultor obtener una gran rentabilidad en su finca, debido a que tiene un manejo más sencillo y económico en la misma, puesto que tiene que cosechar, transportar y molturar una menor cantidad de aceituna para obtener su aceite. Sin duda, este trabajo de Todolivo en I+D va a revolucionar el mundo de la olivicultura, permitiendo a los agricultores incrementar la rentabilidad de sus explotaciones y producir nuevos y diferenciados AOVEs con los que ampliar su oferta y seducir a los consumidores en el mercado.

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