En la Cuenca Mediterránea, el pistachero (Pistacia vera L.) encuentra unas condiciones climáticas óptimas para su cultivo. Esto, junto a la necesidad de autoabastecimiento del mercado europeo (Gusella et al. 2024), han permitido que gane importancia en España en los últimos 10 años, multiplicando su superficie hasta alcanzar en 2024 las 83.786 ha.
Esto representa el 10,3% de la superficie total dedicada a frutos secos y el mayor porcentaje relativo de cultivo ecológico (39%) (MAPA 2024).
Esta planta leñosa, caducifolia y de porte arbóreo, se caracteriza por un desarrollo lento con preferencia por suelos franco-arenosos, calizos, profundos, bien drenados y con valores de pH entre 6 y 8 y frutos de elevado valor nutricional y destacadas características organolépticas (Couceiro et al. 2013).
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