En el año 2020, se comenzó a ver la importancia de la combinación del manejo racional del riego y la fertirrigación en tomate de industria (Salvatierra et al., 2021) confirmándose en una campaña posterior. Los siguientes años con restricciones de agua de riego no propiciaron continuar con los ensayos en parcelas comerciales. El término racionalización hace referencia a la demanda instantánea de agua y nutrientes que tiene la planta y el área de influencia del suelo que requieren estas condiciones. En definitiva, debemos atender las necesidades de cada momento del día de la planta para que ésta genere menor grado de estrés (hídrico y nutricional). Pero siempre que el suministro sea el justo para evitar pérdidas por lixiviación. Este equilibrio tan preciso es complejo de llevar a las fincas comerciales, aunque tecnológicamente sea imposible, pues se trata de un cultivo al aire libre donde el tamaño medio de parcela puede estar en 5 ha aproximadamente.
En los años 2023 y 2024 se pusieron en marcha ensayos experimentales en la sede de Chipiona del Centro IFAPA Rancho de la Merced. El del año 2023 (Jarén et al., 2024) específico para evaluar el manejo continuo de aplicación del nitrógeno con el riego frente al manejo convencional y otro en 2024 (López et al.) para evaluar el fraccionamiento del riego diario en función al diseño agronómico del sistema de riego y conocido en riego localizado como riego por pulsos.
Los resultados de ambos fueron muy interesantes y, por tanto, el reto estaba en usar ambos manejos en una explotación comercial. Por un lado, en el 2023 los valores de lixiviación que obtuvieron en un manejo sostenible unas pérdidas de lixiviación de nitratos en torno al 29% frente al 56% de pérdidas de nitratos en el manejo convencional, con pérdidas productivas del 25%. En todos, el drenaje de agua lixiviada fue del 35% del agua aportada con un manejo de riego convencional con 4 pulsos de riego diarios en la época de máxima demanda. Por tanto, unas primeras conclusiones son:
1. La aplicación de abonado nitrogenado de forma continua no incrementa los costes respecto al manejo tradicional, pero ofrece ventajas significativas en producción y sostenibilidad ambiental.
2. La mejora de la eficiencia del riego mediante un mayor control de los pulsos podría reducir las pérdidas por lixiviación y mejorar el aprovechamiento del nitrógeno.
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