Según la definición de la Asociación Española de Agricultura de Conservación y Suelos Vivos (AEACSV), la agricultura de conservación es “un sistema de producción agrícola sostenible que comprende un conjunto de prácticas agronómicas adaptadas a las exigencias del cultivo y a las condiciones locales de cada región, cuyas técnicas de cultivo y de manejo de suelo lo protegen de su erosión y degradación, mejoran su calidad y biodiversidad, contribuyen a la preservación de los recursos naturales, agua y aire, sin menoscabo de los niveles de producción de las explotaciones”. Se basa en tres principios: supresión del laboreo, cobertura vegetal del suelo y rotación/diversificación de cultivos.
Navarra 360º, el proyecto paisajístico del Portafolio de Innovación Regenerativa de EIT Food, nació con el objetivo de ayudar a agricultores de la Comunidad Foral a implementar la agricultura regenerativa en sus cultivos, fundamentalmente de avena, trigo y cebada. En concreto, son 40 los profesionales del campo de esta región que están recibiendo el apoyo de este plan público-privado a tres años en el que se han invertido 2,5 millones de euros y que cuenta con la participación del Gobierno de Navarra, Alpro, Cargill, Danone Ecosystems e Intermalta.
Los trabajos parten de un enfoque holístico que estudia más de 60 indicadores clave, entre los que se incluyen la calidad del suelo, la biodiversidad, el uso del agua, la huella de carbono, así como indicadores sociales y económicos. Para sus impulsores, la rentabilidad de las explotaciones es fundamental, por lo que se hace hincapié tanto en el apoyo financiero como en la formación técnica.
Cuando el proyecto concluya, en 2027, se espera que entre los resultados se incluyan reducciones del 20% en el uso de productos fitosanitarios, del 30% en las emisiones de gases de efecto invernadero y del 40% en la fertilización mineral. Todos los avances servirán de base para el diseño e implementación de similares trabajos en otras partes de Europa que permitan el escalado de este tipo de agricultura.

Así cristaliza el proyecto
De manera más concreta, Navarra 360º da a los agricultores participantes acceso a un programa de asesoramiento individualizado a cargo de un equipo de agrónomos expertos que les traza el plan de transición a la agricultura regenerativa, les elabora informes de progreso sobre el avance y las áreas de mejora, etc.
Asimismo, también se llevan a cabo análisis de suelo gratuitos y su posterior interpretación, lo que les permite formular recomendaciones a los agricultores.
El apoyo financiero es fundamental. La prima de actividad de 100 euros por hectárea supone un importante impulso para los participantes. Estos tienen, además, acceso a un programa de formación específico, con sesiones dedicadas a profundizar en los conceptos de la agricultura regenerativa, así como a las mejores prácticas que se identificaron en el grupo de productores del proyecto.
Navarra 360º da toda la visibilidad posible al agricultor y a su explotación como ejemplos pioneros de estas prácticas. Además, al productor se le mantiene continuamente informado sobre las tendencias emergentes en la generación y el mercado de créditos de carbono, el impacto de la legislación y las herramientas y avances tecnológicos.

La visión/misión de EIT Food
EIT Food, la rama especializada en el sector agroalimentario del Instituto Europeo de Innovación y Tecnología (EIT), actúa como coordinadora general de este proyecto, en el que vuelca toda su experiencia en el ámbito agrícola. Desde 2020, EIT Food ha formado a más de 2.000 agricultores en nueve países europeos a partir de más de 30 talleres anuales para profesionales del sector, lo que les ha permitido medir la eficacia de las prácticas regenerativas.
Para ello parten de su Regenerative Agriculture Innovation Portfolio, que se diseñó “para demostrar, con evidencia, que regenerar el suelo no es un coste: es una inversión estratégica”, relata a AGRICULTURA Laura López-Cortijo, Agricultural Transition Programme Manager de EIT Food. Medición multiescala y multidimensional, modelos demostrativos en condiciones reales, optimización económica basada en datos y sistemas de incentivos y certificaciones como palancas son algunos de los catalizadores de dicho portfolio.
EIT Food basa su enfoque en tres pilares: innovación y tecnología; formación y acompañamiento técnico; y modelos replicables y escalables. Su visión/misión es la de que cambiar el sistema alimentario no es solo necesario sino posible, siempre y cuando se creen las condiciones adecuadas.
Así es como la agricultura regenerativa reclama su puesto como herramienta eficaz para mejorar la rentabilidad de las explotaciones mientras cuida del entorno. Al demostrar que este modelo es técnica y económicamente viable, Navarra 360º sienta precedentes. Los resultados obtenidos cuando finalice el proyecto servirán como motor para replicar este sistema en otras regiones europeas.