Extremadura cuenta en su haber con una gran diversidad de productos agroalimentarios reconocidos con los sellos DOP e IGP. Es una de las comunidades autónomas con más denominaciones de origen protegidas (12), a las que se suman cinco indicaciones geográficas protegidas (IGP), todas ellas exclusivas de esta región, además de otras cuatro figuras de calidad supraautonómicas que comparte con otros territorios. Todos estos productos son mucho más que un sello en una etiqueta, son un pedacito del saber hacer extremeño, que conjuga tradición, vanguardia y excelencia para ofrecer innumerables combinaciones.
Un pilar que no puede faltar en la cocina
Aunque suene a tópico, un buen aceite de oliva es oro líquido y es un ingrediente esencial, ya sea para iniciar la elaboración o para realzar el resultado de infinidad de recetas. Extremadura es la tercera autonomía con mayor superficie y producción oleícola de España, y destaca por la calidad de sus aceites, reconocidos con denominaciones de origen protegidas en tres zonas productoras: Monterrubio, Gata-Hurdes y Villuercas Ibores Jara.
El sabor afrutado y aromático, ligeramente amargo y picante de los aceites de la Denominación de Origen Protegida Monterrubio los hace ideales para realzar ensaladas de invierno con cítricos, enriquecer bizcochos o guisos tradicionales como el bacalao dorado y también carnes marinadas y asadas al horno.
La elaboración exclusiva con aceituna manzanilla cacereña, autóctona de la provincia de Cáceres, confiere al aceite virgen extra con Denominación de Origen Protegida Gata-Hurdes un color dorado, junto con un aroma intenso y sabor suave, ligeramente dulce y equilibrado que lo hacen muy versátil en cocina. Es todo un aliado tanto para su uso en crudo, en aliños de tostas, ensaladas o carpaccios, como en caliente, para enriquecer sin enmascarar salteados y guisos de verduras, carnes o pescados, además de ser una base saludable para repostería o conservas gourmet.
Tampoco se queda atrás en versatilidad el aceite virgen extra de la DOP Villuercas Ibores Jara, una de las denominaciones de origen más recientes de Extremadura. Obtenido en el Geoparque Mundial de la Unesco homónimo, aporta ricos matices a platos de repostería como perrunillas o roscas, y también es perfecto para dar cuerpo y suavidad a emulsiones, salsas y conservas, acompañar tostadas, aperitivos, vinagretas, o mejorar cualquier preparación con verduras, carnes, pescados y legumbres.
Dulzores y aromas naturales
Uno de los productos emblemáticos de Extremadura es la Cereza del Jerte con Denominación de Origen Protegida. Cerezas y picotas de variedades autóctonas, caracterizadas por su firmeza, jugosidad, calidad superior y sabor único. En cocina, brillan con luz propia en tartas, helados, sorbetes, mermeladas y compotas artesanas, y aportan un toque de contraste en ensaladas con queso, salsas, reducciones y marinados.

Otro alimento dulce y nutritivo es la miel con Denominación de Origen Protegida Miel Villuercas-Ibores. Cualquiera de sus cuatro variedades: retama, castaño, milflores o mielada, ofrece un sinfín de posibilidades, tanto en crudo como en preparaciones dulces y saladas. Desde glaseados para verduras o carnes a vinagretas, asados de otoño con setas o acompañamiento para quesos, yogures y repostería tradicional y de vanguardia.
Para aportar profundidad y complejidad a cualquier preparación, no puede faltar el Pimentón de la Vera DOP, ya sea dulce, agridulce o picante. De color rojo intenso y textura fina, su sabor y aroma son insustituibles, gracias al proceso tradicional de secado al humo con leña de encina o roble. Este ingrediente lleva a otro nivel recetas como el pulpo a la gallega, las migas extremeñas o la sopa de ajo, por citar unas pocas.
Texturas y sabores inimitables
Otro de los alimentos estrella en las cocinas y en las mesas es el queso. En Extremadura hay cuatro con sello de calidad diferenciada, dos de ellos elaborados con leche de oveja: DOP Queso de La Serena y DOP Torta del Casar, y otros dos con leche de cabra: DOP Queso Ibores y DOP Queso de Acehúche.
De textura cremosa y sabor suave, con marcada personalidad, el Queso de la Serena es irresistible untado en pan artesano, como base de salsas para carnes o en rellenos de pasta y croquetas.
Reconocible por su cremosidad, intenso aroma y sabor, la Torta del Casar es también ideal para untar, como protagonista en una fondue, una quiche, sobre unas patatas asadas, en cremas de verduras o junto con frutas y miel.

La leche de cabras alimentadas en dehesa y monte bajo asegura aromas y sabores característicos al queso de la Denominación de Origen Protegida Queso Ibores, que puede servirse en tablas con frutos secos y frutas frescas, en ensaladas templadas o como relleno en empanadas.
Por su parte, el queso DOP Acehúche, elaborado con leche cruda de cabra, tiene un sabor profundo, aroma intenso y textura compacta que lo hacen perfecto para acompañarlo con miel, pan y frutas en tablas gourmet, además de mejorar ensaladas templadas, salsas y postres como el helado.
De la dehesa al plato
Las singularidades geográficas y climatológicas de la región propician un ecosistema y condiciones excepcionales para criar y curar la materia prima con la que se elaboran los productos ibéricos, que son auténticas joyas gastronómicas.
Los jamones y paletas con mayor prestigio y reconocimiento mundial se enmarcan en las denominaciones de origen protegidas supraautonómicas Guijuelo y Jabugo, junto con la Denominación de Origen Protegida Dehesa de Extremadura. Ya sea servidos en tapas, combinados con frutas o integrados en guisos, son garantía de éxito.
Carnes con IGP
De la tradición ganadera extremeña nacen carnes de alta calidad que satisfacen paladares exigentes y prestigian las mejores cartas.
Criado en la dehesa, el Cordero de Extremadura con Indicación Geográfica Protegida es extraordinario para consumir en cualquier momento del año. De moderado contenido en grasa, la alimentación con leche materna durante al menos 45 días propicia una terneza y jugosidad perfectas para asados a fuego lento, calderetas o brochetas.
Del mismo modo, la Indicación Geográfica Protegida Cabrito de Extremadura, la primera obtenida por una carne caprina en nuestro país, ampara un producto de singular ternura, moderada infiltración en grasa y agradable textura. Su delicado sabor se presta a recetas como el cabrito al horno con miel, costillar con patatas panadera y puré de calabaza o chuletillas a la brasa.

¿Eres más de vacuno? Extremadura también es tu lugar. En sus dehesas pasta el ganado certificado por las indicaciones geográficas protegidas Ternera de Extremadura y Vaca de Extremadura. De estos animales se obtienen carnes con alto contenido en proteínas y vitaminas que conquistan a los mejores chefs. La Ternera de Extremadura, muy tierna y jugosa, encaja a la perfección en platos como carpaccio, tataki, estofados o hamburguesas gourmet. Mientras que la Vaca de Extremadura, de sabor más intenso y profundo, es ideal para cortes nobles como solomillo, chuletón o entrecot preparados a la brasa con sal en escamas, y para maduración prolongada.
A ambas se suma la Indicación Geográfica Protegida Carne de Ávila, cuya zona de producción se extiende también por comarcas de Extremadura. La carne, que puede ser de ternera, añojo o novillo, en función de la edad del animal, se caracteriza por su color rojo brillante y es muy apreciada por su textura fina, jugosa y muy tierna, gracias a la infiltración moderada de grasa, y su sabor intenso y equilibrado. Muy versátil en cocina, se puede encontrar tanto en platos tradicionales (brasa, guisos, estofados) como en recetas más modernas.
Maridaje entre copas y fogones
Vinos tintos, blancos, rosados y cavas son el acompañamiento perfecto para carnes, quesos, embutidos ibéricos, pescados y postres. Y no solo para brindar, sino también como ingrediente protagonista en platos como la lubina al cava o solomillo con reducción de vino, e igualmente para aromatizar sorbetes, gelatinas o frutas maceradas.
En Extremadura podemos encontrar vinos de la Denominación de Origen Protegida Ribera del Guadiana y también con Indicación Geográfica Protegida Vino de la Tierra de Extremadura. Además de la calidad de los espumosos de los viñedos de Almendralejo (Badajoz), adscritos a la DO Cava, de ámbito supraautonómico.
No hace falta una ocasión especial para disfrutar de la personalidad y el potencial de todos estos productos. Las posibilidades son casi infinitas. Con la calidad, variedad y versatilidad de los alimentos extremeños, el límite lo pone la imaginación.