Paradójicamente, aunque el número de insectos a nivel global está decayendo rápidamente, las plagas que atacan los cultivos mediterráneos están en claro aumento. Los cultivos están sometidos, cada vez más, a una mayor presión de plagas y enfermedades debido a diferentes factores, siendo el cambio climático uno de ellos.
Otros factores de gran importancia son el movimiento y circulación de material vegetal que suele ser bastante permeable a nuestras fronteras y la reducción en el número de materias activas eficaces para el control de plagas en la Unión Europea. Es cierto que el cambio climático ha facilitado la adaptación de especies exóticas, procedentes de climas más tropicales y subtropicales a nuestras latitudes. El clima cada vez más suave con temperaturas menos extremas en invierno permiten una mejor adaptación y expansión de especies tropicales en los países del Mediterráneo.
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