La validación por parte del Consejo de la UE allana el camino para la firma oficial del acuerdo con Mercosur, que tendrá lugar previsiblemente el 17 de enero en Paraguay.
Las recientes propuestas de Bruselas para anticipar 45.000 millones de euros de ayudas de la PAC para el sector agrario, además de las cláusulas de salvaguardia, habrían propiciado el cambio de postura de Italia, que hasta hace poco se mantenía, junto con Francia, entre los países contrarios a la aprobación del acuerdo.
Una vez conocido el resultado de la votación, Michael Damianos, ministro de Energía, Comercio e Industria de Chipre -país que ostenta la presidencia de turno de la UE- ha calificado el paso dado de “avance histórico en el fortalecimiento de la asociación estratégica de la UE con el Mercosur”.
“En un mundo cada vez más hostil, nos tomamos en serio nuestro claro compromiso de fortalecer nuestras alianzas internacionales”, ha dicho, por su parte, la presidenta de la Comisión Europea. Ursula Von der Leyen habla de un acuerdo histórico que crea “un mercado de 700 millones de personas, la mayor zona de libre comercio del mundo”, e incide en las salvaguardias y los controles de las importaciones, como forma de respuesta a las preocupaciones del sector agrícola y ganadero. “Se espera que las exportaciones de la UE al Mercosur aumenten en casi 50.000 millones de euros de aquí a 2040 y que, a su vez, las exportaciones del Mercosur crezcan hasta en 9.000 millones de euros”, asegura.
Para la formalización del Acuerdo de Asociación UE-Mercosur (EMPA, por sus siglas en inglés) y el Acuerdo Comercial Interino (ITA) aprobados en el Consejo es necesaria también la aprobación del Parlamento Europeo. Sin embargo, el Consejo ha autorizado una implementación provisional del acuerdo comercial, antes de que concluyan los procedimientos de ratificación.
El sector agrícola, en alerta
Para el Copa y la Cogeca, organizaciones representativas de los productores y las cooperativas agrícolas europeas, el acuerdo es “desequilibrado y defectuoso”, a pesar de los últimos ajustes en las medidas de salvaguardia, y expresan su determinación a continuar con las movilizaciones, que tuvieron su exponente en la concentración del pasado 18 de diciembre en Bruselas.
A nivel nacional, la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (ASAJA) ha vuelto a alertar del “grave impacto” del acuerdo UE-Mercosur que, asegura, “pone en riesgo la calidad y la seguridad de los alimentos en Europa”. La organización advierte que, además de la aprobación para la firma, el Coreper II (Comité de Representantes Permanentes de los Estados miembros) “ha dado luz verde a la reducción del umbral de activación de las salvaguardias agrícolas hasta el 5%, una decisión que debilita de forma notable la capacidad de reacción ante un aumento de las importaciones procedentes de Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay”. El presidente de ASAJA, Pedro Barato, incide en que la organización no rechaza los acuerdos comerciales, pero sí aquellos que se firman sin reciprocidad en las condiciones.
Por su parte, el secretario general de COAG, Miguel Padilla, ha reiterado que el tratado supondrá “una hecatombe para la agricultura y la ganadería española y europea”, teniendo en cuenta que la potencia principal de los cuatro países de Mercosur es la actividad agraria. No entiende las prisas en firmar un acuerdo que podrá beneficiar a la industria automovilística alemana, pero no a España: “No podemos ser otra vez moneda de cambio”. Padilla no confía en que se pongan en práctica las anunciadas cláusulas de salvaguardia, a la luz de lo ocurrido con otros acuerdos internacionales.
Con un enfoque más optimista, la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) destaca en su primera valoración que las últimas mejoras del texto, que atribuye a la movilización agraria y la negociación, abren oportunidades y refuerzan la protección del sector frente a las perturbaciones. Aunque critica el “poco diálogo y la poca transparencia” durante el proceso de redacción, la organización agraria considera que en los últimos meses se han producido “avances importantes”. Entre ellos, cláusulas de salvaguardia “mucho más estrictas”, ágiles y eficaces, además de mayor reciprocidad y refuerzo en los controles fronterizos.
En este sentido, UPA ve oportunidades para producciones importantes en España, “como el vino, el aceite de oliva o algunos productos lácteos. En el otro lado de la moneda estarían el vacuno de carne, el avícola, la miel, el arroz o el maíz”, sectores sobre los que permanecerán “vigilantes” para evitar perjuicios.