“La sanidad vegetal es prioritaria para alcanzar la soberanía alimentaria. Sin embargo, hay que dotarla de un marco regulatorio claro, con recursos para implementar las exigencias normativas y donde, además, exista un control real y único en fronteras y que no dependa de cada Estado miembro”, destacó el presidente del COITAND, Carlos León Garrido, haciendo balance de esta edición.
En esta ocasión, el Symposium congregó a más de 1.300 personas durante tres días y puso en valor el importante papel de los técnicos agrícolas como prescriptores de la sanidad vegetal. “Profesionales formados y preparados, entre los que la mujer gana presencia y visibilidad”, reconoció el presidente.
Uno de los objetivos de esta edición del Symposium era elaborar una carta abierta a la Comisión Europa que recogiera las demandas de productores, industria y administración, los retos y los problemas y, a la vez, conocer las novedades tecnológicas, y cómo estas están siendo ya determinantes en la puesta en marcha de nuevas herramientas de sanidad vegetal.
“El Symposium ha sido un marco perfecto para discutir sobre el Reglamento Ómnibus, para reunirnos profesionales, administración y empresas privadas, y donde ha quedado claro que sin sanidad vegetal no se puede producir alimentos de calidad”, resumió el director general de Sanidad de la Producción Agroalimentaria y Bienestar Animal del MAPA, Emilio Luis García Muro.
Se introduce aquí un elemento clave: la sanidad vegetal no solo es determinante para la producción, sino que también lo es para la producción de alimentos de máxima calidad frente a competidores. Así lo ha manifestado Manuel Gómez Galera, secretario general de Agricultura, Ganadería y Alimentación de la Junta de Andalucía: “La calidad es un valor añadido que debe apoyarse en la sanidad vegetal. Por eso son tan determinantes estos foros de máximo nivel, que nos permiten seguir trabajando e investigando para que nuestros productores tengan todas las herramientas disponibles para producir alimentos con la mayor calidad posible”.
El Symposium cumplió también su objetivo de transferir conocimiento. Charlas y conferencias de un alto nivel técnico, 14 presentaciones comerciales “que permiten ese traspaso de información de centros de investigación públicos y empresas privadas a nuestros técnicos para que puedan disponer de las mejoras soluciones en sanidad vegetal”, señaló Luis Miguel Fernández Sierra, gerente de Coexphal.
El Symposium también fue crítico con el Reglamento Ómnibus de la Comisión Europa. Pensado para simplificar burocracia, se focaliza demasiado en el biocontrol, en opinión de Carlos Palomar, director general de AEPLA, “cuando este solo supone el 10% del mercado europeo, mientras que se están dejando de lado las herramientas convencionales, y eso debilita el ecosistema agrícola. Necesitamos un sistema previsible, con certidumbre, confianza entre los países miembros, armonizado, para que las empresas inviertan en nuevas herramientas y las que hay sobre la mesa lleguen ya a los agricultores”.
La tecnología como aliada
El uso de drones para la aplicación de fitosanitarios, nuevas técnicas genómicas, herramientas biotecnológicas, etc. Todo ello configura ya el presente de la sanidad vegetal, que se está viendo frenado igualmente por la falta de esa reglamentación, armonizada, única y dotada de recursos.
Una muestra de ello es el reciente acuerdo entre el Parlamento Europeo y el Consejo de la UE sobre las Nuevas Técnicas Genómicas. Supone un paso decisivo para la mejora vegetal, que está ahora a la espera de su aprobación definitiva (prevista en primavera de 2026) para pasar al período de elaboración reglamentaria que, según ha comentado Concepción Novillo, coordinadora del grupo de “Plant Breeding Innovation” de ANOVE, podría demorarse dos años.
Otras innovaciones también presentadas en el Symposium han sido las herramientas biotecnológicas como el ARNi y los aptámeros como silenciadores de los genes determinantes en el desarrollo de enfermedades fúngicas, presentadas por Dolores Fernandez Ortuño, profesora titular del Departamento de Microbiológica de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Málaga, que poco a poco se están implementando.
Tres días de debate, presentaciones, charlas y colaboración que marcarán el rumbo de la sanidad vegetal en España y en Europa.
Esta 18º edición ha contado con el patrocinio del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía, la Universidad de Sevilla y la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica de la Universidad de Sevilla. Además, han colaborado la Fundación Caja Rural del Sur, AEPLA, AESAVE y Opracol Sevilla.