La tubería ‘Cu Protect’ integra un gotero diseñado específicamente para riego subterráneo. Se trata de un emisor autocompensante y con sistema antisucción que, además, incorpora cobre en su composición. Este elemento actúa como barrera frente a la intrusión de raíces a través del gotero y, al mismo tiempo, permite que la solución sea compatible con la agricultura ecológica.
Los goteros ‘Cu Protect’ están disponibles en distintos caudales para adaptarse a diferentes necesidades de cultivo. Su sistema autocompensante mantiene un caudal uniforme incluso cuando se producen variaciones de presión a lo largo de la tubería, algo habitual por pérdidas de carga, diferencias de longitud en los ramales o pendientes del terreno.
El sistema antisucción evita que el agua del suelo entre en el gotero a través del orificio de salida. A su vez, el cobre actúa como repelente radicular, impidiendo que las raíces alcancen el punto de emisión y reduciendo así el riesgo de obstrucciones. Además, su efecto biocida contribuye a limitar la formación de biofilm y algas en el interior del gotero, un problema frecuente cuando se emplean aguas con elevada carga orgánica.
El riego subterráneo (SDI) puede considerarse una evolución del goteo tradicional. En este sistema, las líneas portagoteros se instalan a una profundidad de entre 0,15 y 0,50 metros, aplicando el agua directamente en la zona radicular del cultivo. De este modo se reduce prácticamente por completo la evaporación superficial, lo que mejora la eficiencia del riego y optimiza el uso del agua.
A esta ventaja se suman otras: menor aparición de malas hierbas, mayor facilidad para realizar labores agrícolas y una vida útil más larga de la tubería, ya que no queda expuesta a la radiación solar ni a otras inclemencias. La distancia entre goteros dependerá sobre todo del tipo de suelo y del cultivo, y contar con un sistema de filtración adecuado resulta esencial para el buen funcionamiento del conjunto.

Para controlar correctamente la instalación, es recomendable incorporar caudalímetros y presostatos que permitan detectar posibles obstrucciones o roturas si se producen variaciones inesperadas en caudal o presión.
El SDI también facilita la aplicación de riegos frecuentes y de baja lámina, lo que ayuda a mantener el potencial matricial del suelo dentro de niveles adecuados para el cultivo. El uso de tensiómetros o sensores de humedad instalados a distintas profundidades permite ajustar mejor la frecuencia de riego y detectar pérdidas por percolación. En condiciones de altas temperaturas o baja humedad ambiental, la menor evaporación respecto al goteo superficial puede traducirse en ahorros de agua de entre el 15 y el 30%.
Este sistema, además, favorece una fertirrigación más eficiente, gracias a la estabilidad del bulbo húmedo y a la menor lixiviación superficial. El control del pH —entre 5,5 y 6,5— y el fraccionamiento del nitrógeno ajustado a las necesidades del cultivo ayudan a mejorar el aprovechamiento de los nutrientes.
En conjunto, el SDI se consolida como una herramienta de alta eficiencia hídrica y nutricional, especialmente interesante en sistemas agrícolas intensivos o en zonas donde el agua es un recurso limitado, siempre que el diseño hidráulico y el manejo agronómico se integren correctamente.
Caudal sigue apostando por soluciones que contribuyan a una agricultura más eficiente, sostenible y rentable.