Los melocotones maduros proceden de una flor cuajada, cuyos primordios formados y desarrollados en un año previo, y después de un periodo de latencia en ambiente con temperaturas bajas, dieron lugar a las flores.
La productividad de los melocotoneros puede resultar afectada tanto por las altas temperaturas de verano y otoño, (cuando se produce la diferenciación y formación de los primordios florales, como por la falta e irregular distribución de ellas a lo largo del invierno.
En los melocotoneros, la cosecha de fruta es el resultado del desarrollo y maduración del fruto, generado por la polinización de la flor, lo que normalmente se produce en la primavera en el hemisferio norte, meses de enero a abril según localizaciones climáticas y características varietales. La yema de flor florece después de un periodo de frío invernal (meses de octubre a febrero) y satisfechas sus necesidades en frío, propias de cada variedad.
A su vez la flor procede de un primordio floral que se desarrolla de un meristemo de un nudo de un brote vegetativo, que a finales de la primavera del año anterior a la cosecha y según el árbol alcanza un cierto equilibrio, se induce (el meristemo) para durante el verano y otoño, diferenciar y formar todos los componentes de la flor, excepto el polen, que se desarrollará después de la latencia invernal y tras recibir cierta cantidad de frío.
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