La dedicación de la familia a la agricultura comenzó en Japón hace más de un siglo y llegó a Brasil en 1954, tras la Segunda Guerra Mundial.
En la actualidad, el Grupo Tsuge aplica este principio en la región de São Gotardo, en el estado de Minas Gerais, donde el cultivo de la fruta ha alcanzado escala y estándares internacionales.
La finca opera con un sistema de producción verticalizada que integra viveros de plantas, plantaciones, laboratorio de control biológico, packing house y cámaras frigoríficas.
Más de 200 trabajadores participan en el cultivo durante todo el año, dentro de un sistema orientado a la calidad, la estandarización y la trazabilidad en cada etapa.

Paulo Tsuge, director del Grupo Tsuge.
“Cultivamos aguacates de forma ética para aportar sabor y beneficios a la salud de las personas, pero también para generar un impacto positivo en la sociedad y en el medio ambiente. Aprendimos a hacerlo así hace muchos años y es un valor esencial para nuestra familia”, afirma Paulo Tsuge, director del grupo.
Este modelo productivo atiende a los mercados más exigentes de Brasil y del exterior, con exportaciones a diversos países de Europa, además de Argentina, Chile y Uruguay.
Entre los destinos en la Unión Europea (UE) se encuentran Países Bajos, España, Francia, Reino Unido y Alemania, así como Noruega y Suiza.
Certificaciones
En este contexto, Brasil y el Grupo Tsuge son considerados potenciales grandes proveedores en el mercado global.
“Estamos preparados para afrontar el reto de suministrar más aguacate al mercado internacional con un nivel muy elevado de calidad y sostenibilidad”, señala Paulo Tsuge.
La base de esta proyección internacional reside en las certificaciones.
La empresa cuenta desde hace más de una década con sellos como GlobalG.A.P. y Rainforest Alliance, IFS, Leaf Marque y Nurture, además de certificaciones como GRASP y HACCP, entre otras, que abarcan prácticas medioambientales, sociales y de seguridad alimentaria.
En el caso de Rainforest Alliance, auditorías anuales evalúan aspectos como la gestión del agua, la conservación de la vegetación y la conducción de las actividades agrícolas.
Por su parte, la certificación GRASP aborda las condiciones laborales, mientras que HACCP se centra en el análisis de riesgos a lo largo de la producción.
Plantaciones
Actualmente, el grupo cultiva más de 800 hectáreas con variedades como aguacate Hass, Quintal, Fortuna, Margarida, Breda y Geada, distribuidas a lo largo del calendario para garantizar un suministro continuo.

La diversificación permite atender a distintos mercados y perfiles de consumo.
La producción incluye también pequeñas superficies dedicadas a otros cultivos, como el lichi, aunque el foco sigue estando en el aguacate, especialmente en la variedad Hass, que concentra la mayor demanda internacional.
El cultivo de la fruta destaca, asimismo, por su adaptación a las condiciones brasileñas de suelo, clima y disponibilidad de agua.
Poscosecha
El control de calidad se extiende a la fase de poscosecha.
Los aguacates se recolectan y se trasladan al packing house, donde pasan por procesos de limpieza, clasificación y envasado, antes de almacenarse en cámaras frigoríficas para su posterior distribución.
Tecnologías de gestión y monitorización acompañan todo el proceso, incluidos sistemas de mecanización y herramientas digitales.
La estandarización permite abastecer tanto a cadenas minoristas brasileñas como a compradores internacionales.
La calidad constante ha llevado al Grupo Tsuge a convertirse en proveedor exclusivo de marcas como Turma da Mônica y Hello Kitty & Friends.
Además de desarrollar su propia marca, el grupo mantiene alianzas sólidas con importadores internacionales como Westfalia, Avor y Halls, entre otros.
Estas asociaciones refuerzan su posicionamiento en términos de confianza y uniformidad.
Superalimento
Desde el punto de vista del mercado, el crecimiento del consumo de aguacate hass respalda la estrategia.
Los datos muestran un aumento significativo del consumo de esta fruta tanto en Brasil como en el extranjero durante la última década, impulsado por el reconocimiento de sus propiedades nutricionales.

Considerado un “superalimento”, el aguacate hass aporta antioxidantes, magnesio, vitaminas A, C y E, además de minerales y grasas saludables.
Diversos estudios señalan beneficios asociados a la reducción del colesterol, el control de la presión arterial y una mejor absorción de nutrientes.
La combinación de valor nutricional, versatilidad culinaria y funcionalidad ha ampliado la presencia del fruto tanto en los lineales como en la dieta de los consumidores.
El aguacate hass se ha incorporado a múltiples preparaciones, desde platos salados hasta postres, así como a productos destinados al consumo rápido.