Además del aspecto económico, el acceso al agua es otro factor limitante para acceder a la tierra, ya que el secano no es una opción atractiva. Hay otros factores apuntados por el socio fundador de FINCALISTA, Juan Prados, “la fragmentación de la propiedad agraria, ya que estudios recientes indican que el tamaño medio de las explotaciones agrícolas en España es reducido y existe una gran dispersión parcelaria; a esto se suma el envejecimiento del sector agrario español, la falta de acceso a financiación y, por último, la complejidad de los trámites administrativos”.
Por su parte Claudia Calzada sostiene que el aspecto de la formación y la información es fundamental, “quien vende sabe las características de esa explotación y el que llega no tiene un conocimiento sobre ese terreno, y es importante que el comprador sepa lo que está adquiriendo”.
En el Ministerio de Agricultura se está trabajando en la Ley de Agricultura Familiar, a nivel nacional. Tal y como explica el ingeniero agrónomo y vocal asesor de la Subsecretaría del Ministerio de Agricultura, Francisco Martínez Arroyo, “sería muy útil porque podría coordinar la estrategia de las Comunidades Autónomas y actuar de forma más global”.
Entre sus medidas se plantea la creación de un banco público de tierras como medida estrella, “ese banco está en otras Comunidades Autónomas como Galicia y Castilla y León. La Administración tiene tierras en poder del Estado, de las Comunidades, Ayuntamientos, Mancomunidades, Diputaciones…, que se pueden dar acceso a los profesionales”, explica Martínez Arroyo.
Modelo cooperativo
Otra solución es el modelo cooperativo, tal y como explica desde Cooperativas Agro-alimentarias Castilla-La Mancha su director, Juan Miguel del Real, “si queremos seguir sobreviviendo es necesario asumir la gestión de explotaciones de forma conjunta para que un socio de una cooperativa que se quiera jubilar y no tenga relevo generacional no necesariamente tenga que vender, sino que pueda dirigirse a su cooperativa para que gestione esa tierra, asuma su proceso productivo y le dé al propietario una renta”.
Se trata de que la cooperativa asuma el proceso de gestión común de tierras, para que esas explotaciones que les han permitido funcionar no se deslocalicen ni salgan fuera de la gestión de la cooperativa. “Es el modelo que queremos que se ponga en marcha y una forma de acceso a la tierra sin necesidad de hacer un reembolso millonario”.
Soluciones
Las soluciones planteadas por el sector para que el acceso a la tierra sea más fácil pasan por el fomento de la creación de plataformas de intercambio de tierras, nuevos modelos colectivos de adquisición de fincas rústicas, como sociedades de gestión de activos y cooperativas de inversión en tierras, tal y como explica Juan Prados.
A lo que hay que añadir bonificaciones fiscales, líneas de crédito bonificadas, garantías públicas y microcréditos, simplificación de la burocracia y el fomento de la educación en agricultura y las especializadas a todos los niveles, ya sea formación profesional, universitaria o posgrado, impulsar programas de asesoramiento técnico y redes de conocimiento.

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