España es un importante productor de tomates a nivel mundial, y la producción en invernadero juega un papel fundamental en este sector. Las principales zonas de producción se encuentran en Andalucia (con 11.121 ha, principalmente en Almeria), y Murcia (1.844 ha), donde se dan las condiciones climáticas y de suelo óptimas para este tipo de cultivo (MAPA, 2023).
Producir tomate en invernadero presenta numerosas ventajas en comparación con el cultivo al aire libre. En primer lugar, permite alargar la temporada de producción, ya que se pueden realizar siembras y trasplantes en diferentes épocas del año.
Además, el ambiente protegido del invernadero reduce el riesgo de plagas y enfermedades, lo que disminuye la necesidad de utilizar productos fitosanitarios. Otra ventaja importante es la mejora de la calidad de los frutos.
Al controlar la temperatura, la humedad y la iluminación, se favorece el desarrollo de tomates más sabrosos, con mejor textura y mayor tamaño.
Además, el cultivo en invernadero permite obtener producciones más elevadas por unidad de superficie, lo que aumenta la rentabilidad de la explotación.
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